jueves 24 de marzo de 2011

Te extraño más que nunca y no sé qué hacer...

Mentiría si digo que no te echo de menos.
Mentiría si digo que no pienso en ti.
Mentiría si digo que no estoy esperando que hagas algo.
Mentiría si digo que no quiero que pase cualquier cosa que lo cambie todo.
Mentiría si digo que no deseo que aparezcas.
Mentiría si digo que no quiero verte...
Y de todo eso, ninguna de las opciones está en mi mano, porque tomar una decisión conlleva mantenerla hasta las últimas consecuencias. Sólo sé que no entiendo por qué no ocurre nada que lo mueva todo de sitio, y que por esta vez, no sea yo quién tenga que mover ficha.


Te extraño más que nunca y no sé qué hacer.
Despierto y te recuerdo al amanecer.
Me espera otro día por vivir sin tí.
El espejo no miente, me veo tan diferente.
Me haces falta tú.
La gente pasa y pasa siempre tan igual.
El ritmo de la vida me parece mal.
Era tan diferente cuando estabas tú,
sí que era diferente cuando estabas tú.

No hay nada más difícil que vivir sin tí.
No.
Sufriendo en la espera de verte llegar.
El frío de mi cuerpo pregunta por tí,
y no sé donde estás.
Si no te hubieras ido sería tan feliz.

La gente pasa y pasa siempre tan igual.
El ritmo de la vida me parece mal.
Era tan diferente cuando estabas tú,
sí que era diferente cuando estabas tú.

No hay nada más difícil que vivr sin tí.
No.
Sufriendo en la espera de verte llegar.
El frío de mi cuerpo pregunta por tí,
y no sé donde estás.
Si no te hubieras ido sería tan feliz.

No hay nada más difícil que vivir sin tí.
No.
Sufriendo en la espera de verte llegar,
y no sé donde estás.
Si no te hubieras ido sería tan feliz.

martes 22 de marzo de 2011

El anillo del Rey...

Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:
Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total...
Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.

El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:

No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje - el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey -. Pero no lo leas - le dijo- mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación-

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía "ESTO TAMBIEN PASARA".

Mientras leía "esto también pasará" sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.

El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:
Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.

¿Qué quieres decir? - preguntó el rey -. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.

Escucha - dijo el anciano -: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: "Esto también pasará", y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había
desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado.

Entonces el anciano le dijo:
Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.

Así que todo pasa, esto también pasará, más tarde, más temprano, pero pasará...

martes 15 de marzo de 2011

El ayer ya lo guardé en cajoncillos de papel...

Hoy he leído algo que me ha encantado. Un entrenador de fútbol que tiene en su haber el record de victorias en partidos jugados (si no los juegan no cuentan, jajaja) tiene una regla: sólo permite que sus jugadores y su staff técnico se lamente de sus derrotas o celebre sus victorias durante 24 horas. Pasadas 24 horas, hacen borrón y cuenta nueva y preparan el próximo encuentro poniendo todo lo que sea posible e imposible por parte de cada integrante.

A fin de cuentas la vida es eso, intentar superar el día anterior echándole más ganas y coraje y dejando atrás las penas o las alegrías que no alimentan el futuro y hacen que nos estanquemos.

Y esta canción me recuerda a eso. Una forma de vivir el presente exprimiendo el último segundo para afrontar el futuro como si no existiera el pasado. Lo sé, acabo de cambiar un célebre dicho, y me da igual. Porque nunca es demasiado tarde para comerte la vida de un solo bocado, como dice la canción. Y si pensamos en las consecuencias de cada uno de nuestros actos o sentimientos, probablemente siempre estaremos estancados en el pasado que no nos deja avanzar.

Filosofía de vida: lo pasado, pasado está y sólo cuenta el futuro que empieza en el presente. Sed felices hoy, para mañana aspirar a serlo aún más.

lunes 14 de marzo de 2011

Del amor y otros demonios...

- Hola me llamo Tal y me gustas. No hay más, si te pasa lo mismo que me está pasando a mí, te propongo que nos conozcamos sin ningún compromiso, sólo poder conocerte para saber si esto que empiezo a sentir puede ser más grande.
¡Qué valiente! Menos mal que sólo es algo hipotético. Qué fácil sería todo si las cosas fueran así en la realidad. Pero no. En este mundo que dios sabe quién ha hecho, nos gusta complicarnos la vida lo máximo posible, más difícil todavía "sí", señor.

Si hablamos de reacciones químicas, cosa que me encanta, podríamos definir una relación romántica como el punto  en el que una serie de hormonas alcanzan su punto más extrepitoso, y nos hacen experimentar unas sensaciones de placenteras, por las dos partes integrantes de la pareja, lo cual provoca que haya un estado común de poca lucidez y de embriaguez que oculta los defectos y lo hace todo maravilloso y precioso. Me he pasado de mala quizás, pero a fin de cuentas es lo que pasa al principio...

Vale, hasta ahí una visión excéptica del tema. Ahora va la de verdad. Yo, que soy una romántica y creo que en eso que llaman amor, creo que una relación es la situación que lleva a dos personas a entablar una conexión desde la cual lo que haga el un@ o el otr@ alteren el estado de la otra parte integrante. De modo que, por ejemplo, mi mal humor se lo contagiaría a una persona cercana que al conocerme haya establecido esa conexión especial. También podría ser la definición de amistad ¿no? El tema está en la atracción física, en ocasiones sin sentido y carente de lógica (algo hormonal seguro): ¿pero cómo me puede gustar a mí si es que ni me atrae? Sin engañarnos, algo nos atrae por eso se podruce ese estado de "enamoramiento" al que casi la mitad de la población no enamorada actualmente le tiene pánico, porque se pierde una barbaridad dejándose llevar, vamos, por perder se pierde hasta la personalidad.

Y ya por picar dentro de las relaciones... De todas las que más frustación me producen son las del quiero (porque soy completamente consciente de que quiero) pero no puedo (que traducido resulta que no me atrevo). Por ahí reside la cobardía de vivir plenamente algo, está el conformismo dándose la mano con el tiempo porque el tiempo es quien pone las cosas en su lugar, y probablemente, como dice el refrán "el roce hace el cariño" y el tiempo da pie al roce ¿o no? Total que cuando llevas tiempo con una persona, la terminas queriendo, aunque no creo que amando si esa chispa no saltó al principio no va a saltar luego. Que donde hubo fuego quedan rescoldos, pero donde la lluvia no consiguió prender hoguera alguna, la humedad no deja que las chispas quemen las brasas que en su día no hubo.
Que no me vendan milongas, que lo más bonito que hay es desbordarse por alguien y no vivir a fuego lento mientras nos consumimos sabiendo que en algún momento diremos basta porque no se resiste más la presión de estar con alguien por unos motivos que ya quedaron atrás en el tiempo y olvidamos cuáles eran.
Y por eso no entiendo que haya quienes se tengan que repetir mil veces que se quieren para que se entere el mundo entero, cuando para mí, basta con un gesto una caricia que si sustituyen a las palabras son más auténticos. Quizás lo que tratan de hacer es autoconvencerse de que aún se quieren y se aman porque no saben en que parte del camino perdieron esa magia. A mí que nadie me venga contando lo que te quiero y lo que te debo porque, a fin de cuentas, a la hora de ajustar es probable que de tanto decirme que me quieres ya haya perdido el sentido y de poco demostrarlo no recuerde cuando me querías de verdad y te pasabas las horas esperando verme llegar.
Que si eso es así y te desvives por mí, dímelo bajito, sin que nadie se entere, en el momento más inesperado. Y procura recordármelo cada vez que tu piel se ponga en contacto con la mía para que, de esa forma, no sea capaz jamás de olvidar que hay alguien capaz de hacerme vibrar el alma con un roce. Y que cuando alguien se intente cruzar entre tú y yo, no me sea posible prestar atención porque estaré recordando que cada vez que me tocas me estremezco sin saber aún por qué, aunque lleve media vida compartiendo contigo todos esos detalles que me hacen seguir a tu lado.