- Pero chiquilla, si tú eres para mí como agua de limonero en pleno mes de agosto, que más que refrescarme me das la vida que se me escapa.
Fuente: Agua de limonero - Mamen Sánchez - 2010
Lo prometido es deuda, y siempre cumplo lo que prometo... Aunque a su debido tiempo.
Hay libros y libros. Historias que te enganchan desde la primera página por la trama, porque te gusta lo que lees y cumple las espectativas. E historias que te mantienen en vilo por cómo son contadas, son pocas pero dejan tan buen sabor de boca que al final son las que mejor recuerdas y las que más quieres. Y Agua de limonero es de las dos, tiene una trama que sorprende a cada paso de página, que te desarma. Y todo lo que esperabas leer desde la primera hoja deja de tener sustento; por mucho que imagines, no te lo esperas. Pero también es una de esas historias bien contadas, en las que el principio o el final no están donde esperas.
Por eso te dije que la estructura de una novela, hay veces que importan mucho más que el desenlace. Yo ya sabía a mitad del libro que todo lo que leyera se me iba a escapar de las manos, y que me gustara o no el final, todo lo que leyera dejaría huella.
Tenemos el concepto de que un libro es bueno porque cumple con lo que esperamos. Este no ha cumplido para nada con lo que esperaba de él, sin embargo, me parece uno de los mejores que han pasado por mis manos en los últimos años... Y mira si habré leído.
Alguien me dijo una vez, que esa forma de deborar libros tan analítica que tenía no me permitía disfrutar de una novela, de la trama o de los personajes. A esa afirmación sólo pude contestar que para leer por leer había novelas cutres de las que olvidas el nombre del personaje principal en una semana; que lo que yo buscaba era que me arrebataran los libros y eso pasaba por estar bien escrito, contar algo interesante y saber cómo contarlo. Y para muestra este botón.
No es una historia de amor, o tal vez sí, pero no al uso. Es una lucha de pasiones, de sentimientos encontrados, dónde el odio y el amor van de la mano. Me gustan los personajes naturales, que no son hechos a imagen y semejanza de un héroe imaginario que cumpla con los cánones establecidos por vete tú a saber quién. La imperfección es lo que hace que esta historia sea tan creíble, tan bonita, tan de verdad.
No te cuento la historia porque te mereces descubrirla, sólo que el título le viene al dedo, es agua de limonero en un día caluroso de agosto, que te devuelve la vida con un sorbito chico. Sólo te voy a decir que el final no lo es todo, es lo que culmina la obra, y no deja insatisfecho.
Y yo ahora buscaré entre esas montañas que me quedan por leer algo menos intenso...
Fuente: Agua de limonero - Mamen Sánchez - 2010
Lo prometido es deuda, y siempre cumplo lo que prometo... Aunque a su debido tiempo.
Hay libros y libros. Historias que te enganchan desde la primera página por la trama, porque te gusta lo que lees y cumple las espectativas. E historias que te mantienen en vilo por cómo son contadas, son pocas pero dejan tan buen sabor de boca que al final son las que mejor recuerdas y las que más quieres. Y Agua de limonero es de las dos, tiene una trama que sorprende a cada paso de página, que te desarma. Y todo lo que esperabas leer desde la primera hoja deja de tener sustento; por mucho que imagines, no te lo esperas. Pero también es una de esas historias bien contadas, en las que el principio o el final no están donde esperas.
Por eso te dije que la estructura de una novela, hay veces que importan mucho más que el desenlace. Yo ya sabía a mitad del libro que todo lo que leyera se me iba a escapar de las manos, y que me gustara o no el final, todo lo que leyera dejaría huella.
Tenemos el concepto de que un libro es bueno porque cumple con lo que esperamos. Este no ha cumplido para nada con lo que esperaba de él, sin embargo, me parece uno de los mejores que han pasado por mis manos en los últimos años... Y mira si habré leído.
Alguien me dijo una vez, que esa forma de deborar libros tan analítica que tenía no me permitía disfrutar de una novela, de la trama o de los personajes. A esa afirmación sólo pude contestar que para leer por leer había novelas cutres de las que olvidas el nombre del personaje principal en una semana; que lo que yo buscaba era que me arrebataran los libros y eso pasaba por estar bien escrito, contar algo interesante y saber cómo contarlo. Y para muestra este botón.
No es una historia de amor, o tal vez sí, pero no al uso. Es una lucha de pasiones, de sentimientos encontrados, dónde el odio y el amor van de la mano. Me gustan los personajes naturales, que no son hechos a imagen y semejanza de un héroe imaginario que cumpla con los cánones establecidos por vete tú a saber quién. La imperfección es lo que hace que esta historia sea tan creíble, tan bonita, tan de verdad.
No te cuento la historia porque te mereces descubrirla, sólo que el título le viene al dedo, es agua de limonero en un día caluroso de agosto, que te devuelve la vida con un sorbito chico. Sólo te voy a decir que el final no lo es todo, es lo que culmina la obra, y no deja insatisfecho.
Y yo ahora buscaré entre esas montañas que me quedan por leer algo menos intenso...

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