
Otra de las grandes diferencias que hay entre las hadas y nosotros, es que ellas nunca hacen nada de tipo práctico. Cuando el primer bebé rió por primera vez, su risa rompió en mil pedazos que saltaron por los aires dando brincos. Ese fue el principio de las hadas. Dan la impresión de estar muy atareadas, como si no pudieran perder un sólo instante, pero si les preguntarais qué es lo que están haciendo, no serían capaces de responder en absoluto. No saben nada de nada y todo lo que hacen es puro cuento. Tienen un cartero, que nunca reparte, salvo en Navidades que va por ahí con su carterita, y aunque tienen unas preciosas escuelas, no se enseña nada en ellas; la niña más chiquitina es la jefa y sale siempre elegida como maestra, y tan pronto pasa lista a la clase, salen todas a dar un paseo y no vuelven nunca más. Es evidente que, en las familias de hadas, la criatura más joven es el cabeza de familia, y generalmente se convierte en prínncipie o princesa; y los niños que recuerdan esto piensan que deberían ser también así entre los humanos, y por eso es por lo que generalmente se sienten incómodos cuando sorprenden a sus mamás poniendo volantes y cintas nuevas al capacho.
Fuente: Peter Pan en los jardines de Kensington - James Matthew Barrie - 1902
Si los adultos aprendiéramos a mantener la magia que tenemos de chicos, seguramente, nuestros problemas serían menos y encontraríamos antes la solución a todo lo que nos atormenta. Fantástico mundo el que creó James Barrie.
Fuente: Peter Pan en los jardines de Kensington - James Matthew Barrie - 1902
Si los adultos aprendiéramos a mantener la magia que tenemos de chicos, seguramente, nuestros problemas serían menos y encontraríamos antes la solución a todo lo que nos atormenta. Fantástico mundo el que creó James Barrie.
0 Comentarios:
Publicar un comentario en la entrada