martes 31 de marzo de 2009

Marea - A la mierda primavera



Marea - A la mierda primavera

Estaba encerrao para no ver a nadie,
abrí una rendija para oir el aire
y oí “ven pacá, cagüendiós”,
yo creí que eras... tú,
aullaron los vientos con su escandalera,
“no veas compadre, la que hay aquí afuera”,
no quiero saberlo, llevároslo todo, dejadme el silencio...
... dejadme que os cuente mi cuento de herida y caricias,
mi historia de nadie, mi nana del hambre, todas mis mentiras,
tal vez embelese y te bese cortándome a tiras,
si buscas deslumbre y encuentras alambre será que descuidas,
Más que agua es aguarrás, lo que sudo al despertar
si te veo pasar sola,
se hacen charcos, se hacen olas,
y yo un barrio de chabolas que te quiere bien,
pa que te acuestes en él,
pa que te pierdas con él,
... dejadme que invente que un tren es la libertad mía,
que va donde quiero, sin más traqueteo, sin más tontería,
tal vez no reviente de ganas de andar por la vía,
con penas a miles, borrando raíles, borrando los días,
Más que agua es aguarrás, lo que sudo al despertar
si te veo pasar sola,
se hacen charcos, se hacen olas,
y yo un barrio de chabolas que te quiere bien,
pa que te acuestes en él,
pa que te pierdas con él,
No sé nada de correr, no sé nada de ascender,
de esta mierda de arcoiris, del cigarro de después, no sé,
si la vida pasa en cueros, castigao a la pared,
no sé nada de aguantar, no sé nada de achuchar,
de ponerme de rodillas, de llorar para mamar, no sé,
en cuanto acaben los tiros garabatos al papel,
que si me quedo con los dientes relucientes
y embarrao el corazón,
tu tic tac y el mío son el mismo son,
y eso sí que no...
... dejadme que os cuente mi cuento de herida y caricias,
mi historia de nadie, mi nana del hambre, todas mis mentiras,
que ésta es la pataleta que nos da mientras suspiras,
lo que queda del atraco que le dimos a la vida,
de las mantas que liamos todavía queda alguna,
esto queda de los halos que robamos a la luna,
y voy entrándole al día,
y al salir le dejo la alfombra de mierda perdía,
que no se le olvide el planeta en que vive,
y otra vez a la acera,
y así me da la mañana y la tarde y la noche entera...
... y a la mierda primavera.

lunes 30 de marzo de 2009

Alicia en el país de las Maravillas


Enseguida volvió a empezar.
–¡A lo mejor caigo a través de toda la tierra! ¡Qué divertido sería salir donde vive esta gente que anda cabeza abajo! Los antipáticos, creo... (Ahora Alicia se alegró de que no hubiera nadie escuchando, porque esta palabra no le sonaba del todo bien). Pero entonces tendré que preguntarles el nombre del país. «Por favor, señora, ¿estamos en Nueva Zelanda o en Australia?».
Y mientras decía estas palabras, ensayó una reverencia. ¡Reverencias mientras caía por el aire! ¿Creéis que esto es posible?
–¡Y qué mocosa tan ignorante voy a parecerle! No, mejor será no preguntar nada. Ya lo veré escrito en alguna parte.
Abajo, abajo, abajo. No había otra cosa que hacer y Alicia empezó enseguida a hablar otra vez.
–¡Temo que Dina me echará mucho de menos esta noche! (Dina era la gata). Espero que se acuerden de su platito de leche a la hora del té. ¡Dina, guapa, me gustaría tenerte conmigo aquí abajo! En el aire no hay ratones, claro, pero podrías cazar algún murciélago, y se parecen mucho a los ratones, sabes. Pero me pregunto: ¿comerán murciélagos los gatos?
Al llegar a este punto, Alicia empezó a sentirse medio dormida y siguió diciéndose como en sueños: «¿Comen murciélagos los gatos? ¿Comen murciélagos los gatos?». Y a veces: «¿Comen gatos los murciélagos?». Porque, como no sabía contestar a ninguna de las dos preguntas, no importaba mucho cual de las dos se formulara. Se estaba durmiendo de veras y empezaba a soñar que paseaba con Dina de la mano y que le preguntaba con mucha ansiedad: «Ahora Dina, dime la verdad, ¿te has comido alguna vez un murciélago?». Cuando de pronto, ¡cataplum!, fue a dar sobre un montón de ramas y hojas secas. La caída había terminado.
Alicia no sufrió el menor daño, y se levantó de un salto.
Miró hacia arriba, pero todo estaba oscuro. Ante, ella se abría otro largo pasadizo y alcanzó a ver en él al Conejo Blanco, que se alejaba a toda prisa. No había momento que perder, y Alicia, sin vacilar, echó a correr como el viento, y llegó justo a tiempo para oírle decir, mientras doblaba un recodo:
–¡Válganme mis orejas y bigotes, qué tarde se me está haciendo!
Iba casi pisándole los talones, pero, cuando dobló a su vez el recodo, no vio al Conejo por ninguna parte. Se encontró en un vestíbulo amplio y bajo, iluminado por una hilera de lámparas que colgaban del techo.

Fuente: Alicia en el país de las Maravillas - Lewis Carroll - 1865

sábado 28 de marzo de 2009

David Palomar - Niño del Mentidero - Concierto

Cumpliendo sueños. David Palomar asciende por la escalera del éxito con paso firme, mirada serena y con la seguridad de quien va zanjando objetivos. Uno de ellos, cantar en el Falla con un espectáculo propio, será consumado el próximo 28 de marzo, día en el que el cantaor presentará en el gran teatro de su ciudad los temas del disco Trimilenaria.

"Me hace mucha ilusión. Llevo muchos años currando y para mí es muy bonito cantar en mi tierra, en el Falla, rodeado de mis amigos y pisar las tablas del teatro con algo mío", se regocijaba el artista gaditano que ya presentó su primer trabajo discográfico en Cádiz durante el pasado mes de mayo.

"Sí, vamos a hacer un espectáculo muy parecido al de presentación en la Sala Central Lechera pero con muchas más posibilidades ya que las características del Falla pueden mejorarlo mucho", aducía Palomar que recuerda "con mucho cariño" su actuación en la sala de la plaza Argüelles ya que "el carisma que tiene ese teatro es muy difícil de encontrar en otro". "La verdad es que es un privilegio estar en un teatro donde tienes al público tan cerca, eso da mucho calor", valoraba.

Como en su mágico paso por La Lechera, Palomar volverá a escudarse en el Teatro Falla con los maestros Rafael Rodríguez, Keco Baldomero y Ricardo Rivera. Con Anabel Rivera, Víctor Carrasco y Toñi Nagaredo, a las palmas y coros, la percusión de Manuel Muñoz El Pájaro e Israel Katumba y el bajo de Alejandro Benítez. "Como artista invitado también tendremos al bailaor Juan José Jaén El Junco", añadió el cantaor.

El espectáculo de Trimilenaria -y decimos espectáculo porque la puesta en escena del concierto bebe mucho de la dramaturgia- llegará al Falla "bien rodaíto", aseguraba Palomar. "Vamos a hacer una pequeña gira de teatros. Así, el 11 de marzo vamos a estar en el Teatro Cánovas de Málaga y el 21 de abril en el Central de Sevilla, hay varios más pero no te puedo asegurar fechas", recordaba el artista que el próximo día 10 actuará en Saint Malot (Francia) con la Camerata del Gran Teatro Falla y Mercedes Ruiz como artista invitada.

El intérprete -premio Manolo Caracol y Camarón en el Concurso Nacional de Córdoba- ya va saboreando, "muy poquito a poco" y "con mucho trabajo", los frutos de un compacto que él mismo ha producido en asociación con la PAE (Plataforma de Artistas y Ejecutantes). "La cosa por ahora va bien, ha sonado en la radio, en Canal Fiesta, gracias a Manolo Casal que ha confiado en el disco aún sabiendo lo poco comercial que es el flamenco", agradecía.

Aunque con la PAE el proyecto ha funcionado, Palomar no deja de encarar al futuro y ya proyecta, "junto con mis compañeros y amigos Keco Baldomero y Ricardo Rivera", apostilló, la creación "de una productora-editora que se llamará Arquitectos del Compás". Así, la entidad cobrará vida tanto con los trabajos de los propios creadores "como con los de otros artistas, sobre todo, gente nueva", ideó.

El eco de los planes reverberan en la cabeza del cantaor. "La industria discográfica está muy complicada pero, si se puede, no está de más ayudar a los grupos jóvenes que nos gusten y tengan calidad. Estamos abiertos a todo tipo de música, no sólo al flamenco", acertó.

El futuro también se abre, extraño y prometedor, frente a sus ojos. "Bueno, también hay otra cosilla por ahí que se debería hacer para el año que viene". Palomar se refería a la próxima grabación con la Orquesta Manuel de Falla sobre canciones de Lorca "y, posiblemente, en ese disco también se grabe un himno a Casas Viejas del maestro López Aranda que gustó mucho en su estreno durante la conmemoración de los sucesos de Casas Viejas en enero", barajó.

Fuente: Diario de Cádiz

viernes 27 de marzo de 2009

La fierecilla domada - Teatro


LA FIERECILLA DOMADA


La fierecilla domada de William Shakespeare, concebida formalmente como un divertimento, es mucho más que la historia de las relaciones de poder en el matrimonio de Petrucho y Catalina. Esa dialéctica contiene una carga subyacente de intenso erotismo; se apunta una trama secundaria de ecos románticos, plena de cambios de personalidad y de disfraces, en los que resuenan las voces de Ariosto, Plauto o Terencio. En tiempos en que ya se prefigura el racionalismo cartesiano, Shakespeare nos vuelve a poner de manifiesto, de una manera lúdica y subversiva, que la idea del auto-conocimiento es una falacia en el ser humano: siempre existen resquicios por los que fluyen desbordados los sentimientos y las pasiones.
El prólogo se sitúa en una taberna inglesa donde el calderero Sly queda dormido después de una borrachera. Para burlarse de él, un rico señor lo lleva a su casa y lo envuelve en finas ropas de cama en una lujosa habitación. Cuando despierta le hace creer que él es realidad un gran señor que en sus alucinaciones creía ser un vulgar calderero, disfraza a un paje para que se haga pasar por su bella esposa y cuando el calderero la quiere poseer le dicen que todavía no conviene y que mientras tanto lo van a distraer con una comedia.
En la comedia propiamente dicha se entrelazan dos argumentos: La trama principal muestra a varios pretendientes que se han congregado en casa de Bautista Minola para pedir la mano de su hija Blanca. Pero Bautista se niega a casar a Blanca hasta que haya desposado a su hija mayor, Catalina. Petrucho, un caballero de Verona llega a Padua en busca de una esposa rica y escoge a Catalina a pesar de la mala fama que tiene ésta. Cuando el nuevo matrimonio acude a casa de Bautista para las bodas de Blanca, todo el mundo queda admirado del gran cambio que se ha producido en Catalina.
La trama secundaria se centra en los tres pretendiente de Blanca, Gremio, Hortensio y Lucencio. Éste último es quien consigue la mano de la muchacha con la ayuda de su criado Tranio que se hace pasar él. Mientras tanto, Hortensio, decepcionado, abandona el cortejo de Blanca y se casa con una viuda rica.
Al final de la obra convergen los dos argumentos, culminados con el epílogo del despertar de Sly.

Fuente: La Fierecilla Domada

jueves 26 de marzo de 2009

Cuentos para pensar


PANCHITO

Su madre se había marchado por la mañana temprano y los habíaa dejado al cuidado de Marina, una joven de dieciocho años a la que a veces contrataba por unas horas para hacerse cargo de ellos a cambio de unos pocos pesos. Desde que el padre había muerto, los tiempo eran demasiado duros como para arriesgar el trabajo faltando cada vez que la abuela se enfermara o se ausentara de la cuidad.

Cuando el novio de la jovencita llamó para invitarla a un paseo en su coche nuevo, Marina no dudó demasiado. Después de todo, los niños estaban durmiento como cada tarde, y no se despertarían hasta la cinco.

Apenas escuchó la bocina cogió el bolso y descolgó el teléfono. Tomó la precaución de cerrar la puerta del cuarto y se guardó la lave en el bolsillo. Ella no quería arriesgarse a que Pancho se despertara y bajara las escaleras para buscarla, porque después de todo tenía sólo seis años y en un descuido podía tropezar y lastimarse. Además, pensó, si eso sucediera, ¿cómo le explicaría a la madre que el niño no la había encontrado?

Quizás fue un cortocircuito en el televisor encendido o en alguna de las luces de la sala, o tal vez una chispa del hogar de leña; el caso es que cuando las cortinas empezaron a arder el fuego rápidamente alcanzó la escalera de madera que conducía a los dormitorios.

La tos del bebé debido al humo que se filtraba por debajo de la puerta lo despertó. Sin pensar, Pancho saltó de la cama y forcejeó con el picaporte para abrir la puerta pero no pudo.

De todos modos, si lo hubiera conseguido, él y su hermano de meses hubieran sido devorados por las llamas en pocoo minutos. Pancho gritó llamando a Marina, pero nadie le contestó su llamada de auxilio. Así que corrió al teléfono que habia en el cuarto (él sabía como marcar el número de su mamá) pero no había línea.

Pancho se dio cuenta que debía sacar a su hermanito de allí. Intentó abrir la ventana que daba a la cornisa, pero era imposible para sus pequeñas manos destrabar el seguro y aunque lo hubiera conseguido aún debia soltar la malla de alambre que sus padres habían instalado como protección.

Cuando los bomberos terminaron de apagar el incendio, el tema de conversación de todos era el mismo:
<< ¿Cómo pudo ese niño pequeño romper el vidrio y luego el enrejado con el perchero?
¿Cómo pudo cargar al bebé en la mochila?
¿cómo pudo caminar por la cornisa con semejante peso y bajar por el árbol?
¿Cómo pudo salvar su vida y la de su hermano? >>

El viejo jefe de bomberos, hombre sabio y respetado les dio la respuesta:

-Panchito estaba solo ... No tenía a nadie que le dijera que no iba a poder.

Fuente: Cuentos para pensar - Jorge Bucay - 1999

Carlos Chaouen y Kutxi Romero - Corazón



Carlos Chaouen y Kutxi Romero - Corazón

A veces dudas de mis buenas intenciones
Y haces bien para evitar los empujones
De los abismos de la acera que me nutre
De tanta sanguijuela que chupa mis canciones

No es que esté lejos, es que estoy en una nube
Que con levante o con poniente que se anude
Baja a beber en los estanques que me subes
Y va ensamblando flores en tus latitudes

Tengo la piel como navaja de reyerta
Tengo la espalda pa llevarte siempre a cuestas
Y ahora administro mi desayuno de setas
Y ya tengo el agüita para hacer la fiesta

Y yo que enciendo una hoguera
Quemo mis ojeras
Me planto en una maceta
A ver si me riega
Tu llanto de arena
Y viene la primavera

Y tú qué dices, corazón
Que no se me acomode el amor pa cuando estalle
Y tú qué dices, corazón
Que me tiendas al sol en plena calle
Y tú qué dices, corazón
Que el tiempo es la fragua que aprieta mis alambres
Y tú qué dices, corazón
Que te calles

A veces tengo la cabeza como inerte
A veces tengo la certeza de tenerte
Y me endulzaron las heridas con los peces
Y tengo una pecera sólo pa beberte

Alquilo vuelos sobre abismos apaisados
Y me desvelo cuando huelo el rasurado
Que es el otoño en esa luz de tu geranio
Te cambio los miedos por unos bocados

miércoles 25 de marzo de 2009

Entrevista con el vampiro


—Ya veo... —dijo el vampiro, pensativo, y lentamente cruzó la habitación hacia la ventana. Durante largo rato, se quedó allí contra la luz mortecina de la calle Divisadero y los focos intermitentes del tránsito. El muchacho pudo ver entonces los muebles del cuarto con mayor claridad: la mesa redonda de roble, las sillas. Una palangana colgaba de una pared con un espejo. Puso su portafolio en la mesa y esperó.
—Pero, ¿cuánta cinta tienes aquí? —preguntó el vampiro y se dio la vuelta para que el muchacho pudiera verle el perfil—. ¿Suficiente para la historia de una vida?
—Desde luego, si es una buena vida. A veces entrevisto hasta tres o cuatro personas en una noche si tengo suerte. Pero tiene que ser una buena historia. Eso es justo, ¿no le parece?
—Sumamente justo —contestó el vampiro—. Me gustaría contarte la historia de mi vida. Me gustaría mucho.
—Estupendo —dijo el muchacho. Y rápidamente sacó el magnetófono de su portafolio y verificó las pilas y la cinta—. Realmente tengo muchas ganas de saber por qué cree usted en esto, por qué usted...
—No —dijo abruptamente el vampiro—. No podemos empezar de esa manera. ¿Tienes ya el equipo dispuesto?
—Sí —dijo el muchacho.
—Entonces, siéntate. Voy a encender la luz.
—Yo pensaba que a los vampiros no les gustaba la luz —dijo el muchacho—. Sí usted cree que la oscuridad ayuda al ambiente... —Pero en ese momento dejó de hablar. El vampiro lo miraba dando la espalda a la ventana. El muchacho ahora no podía distinguir la cara e incluso había algo en su figura que lo distraía. Empezó a decir algo, pero no dijo nada. Y luego echó un suspiro de alivio cuando el vampiro se acercó a la mesa y extendió la mano al cordón de la luz.
De inmediato la habitación se inundó de una dura luz amarilla. Y el muchacho, mirando al vampiro, no pudo reprimir una exclamación. Sus dedos bailotearon por la mesa para asirse al borde.
—¡Dios santo! —susurró, y luego, contempló, estupefacto, al vampiro.
El vampiro era totalmente blanco y terso como si estuviera esculpido en hueso blanqueado; y su rostro parecía tan exánime como el de una estatua, salvo por los dos brillantes ojos verdes, que miraban al muchacho tan intensamente como llamaradas en una calavera. Pero, entonces, el vampiro sonrió, casi anhelante, y la sustancia blanca y tersa de su rostro se movió con las líneas infinitamente flexibles pero mínimas de los dibujos animados.
—¿Ves? —preguntó en voz queda.
El muchacho tembló y levantó una mano como para defenderse de una luz demasiado poderosa. Sus ojos se movieron lentamente sobre el abrigo negro elegantemente cortado que sólo había podido vislumbrar en el bar, los extensos pliegues de la capa, la corbata de seda negra anudada al cuello y el resplandor del cuello blanco, que era tan blanco como la piel del vampiro. Miró el abundante pelo negro del vampiro, las ondas que estaban peinadas hacia atrás encima de las orejas, los rizos que apenas tocaban los bordes del cuello blanco.
—Bien, ¿aún me quieres entrevistar? —preguntó el vampiro.
El muchacho abrió la boca antes de poder contestar. Movió afirmativamente la cabeza.
—Sí —dijo por fin.
El vampiro tomó asiento lentamente frente a él e, inclinándose, le dijo cortés, confidencialmente:
—No tengas miedo. Simplemente haz funcionar las cintas.
Y luego se estiró por encima de la mesa. El muchacho retrocedió y le corrió el sudor a ambos costados de la cara. El vampiro le agarró un hombro con una mano y le dijo:
—Créeme, no te haré daño. Quiero esta oportunidad. Es más importante para mí de lo que te puedes imaginar. Quiero que empieces.
Retiró la mano y se sentó cómodamente, esperando.
El chico tardó un momento en secarse la frente y los labios con un pañuelo, en tartamudear que el micrófono estaba listo, en apretar los botones y decir que el aparato ya estaba en funcionamiento.
—Usted no siempre fue un vampiro, ¿verdad? —preguntó.


Fuente: Entrevista con el vampiro - Anne Rice - 1976

martes 24 de marzo de 2009

Atardecer


Ágata estaba sentada en el porche de su destierro.
Había decidido escaparse con Marta a la casa en la sierra de sus padres, necesitaba huir de la ciudad y de todo lo cotidiano y pensar en su futuro y en lo que realmente quería hacer con su vida. Pensar por una vez en ella y no en los demás, esa era la parte más complicada del plan.

Mientras la taza de té humeaba en el escalón de la entrada, Ágata sostenía el libro con la mano izquierda acariciando a Pardo, el adorable labrador que había crecido con ella, con la otra mano; la espalda apoyada en la columna de la puerta y la vista fija en las líneas de ese libro que siempre la enganchaba: Las aventuras de Alicia en el País de las maravillas.

Marta salió de la casa y se sentó a su lado mirándola fijamente.
Sin levantar la vista Ágata rompió el silencio:

-- ¿Qué te pasa, Marta? Creía que lo tuyo a estas horas de la tarde era un baño caliente y tele, no un libro y un atardecer.
-- Tenemos que hablar Ágata, lo sabes, por eso me has traído aquí,- Marta removía el café con la cucharilla de plata- porque se te da mucho mejor pensar en voz alta que hacerlo en voz baja.
-- Estoy leyendo Martita, luego, si te apetece hablamos. - Le dijo a su amiga sin levantar los ojos de las páginas
-- Me vas a hacer soltar el libro en la parte más interesante. - Esta vez las palabras de Ágata sonaron burlonas, sarcásticas. Marta la escucho sin alterar su semblante, quince años de amistad valían para adivinar porque estaban ahí pero también servían para dejar que su amiga de la infancia hablara como quisiera y cuando realmente le apeteciera.
-- Creo que es justo, es viernes, me has raptado, iba a salir con la gente de la facultad y estoy a 70 kilómetros de cualquier sitio habitado más cercano, es justo que me cuentes que ha pasado, que ha desbordado ese río que estaba protegido.
-- Me han echado del trabajo Marta, algo para lo que me estaba preparando, sabía que una vez terminado el proyecto y enseñado cómo se maneja el programa, yo era prescindible... No soporto ser prescindible Marta. - Ágata soltó el libro al lado de la taza de té, posó la mirada en el horizonte y comenzó a ver la puesta de Sol con Pardo entre sus piernas disfrutando de sus caricias.
-- Bicho, hay algo más, lo sé, cualquier empresa del sector te quiere en su plantilla, tiene que haber algo más.

Se hizo un silencio entre las dos amigas, mientras Marta bebía de su taza de café, el té de Ágata se enfriaba y Pardo respiraba acompasadamente con los movimientos de la mano cariñosa de su dueña, el Sol se ponía y empezaba a refrescar. Marta entró en la casa y sacó dos mantitas de sofá. Ágata la miró por primera vez a la cara desde que llegaron a media tarde. Estaba llorando.

-- Bicho, no llores por favor... Me partes el alma, hacía años que no te veía llorar con esa cara de dolor. Bueno... llora, por lo menos te desahogas niña, pero cuéntame que ha pasado, te lo pido por favor. - Se pegó al costado de su amiga y le pasó el brazo por los hombros dejando que Ágata se deshiciera en lágrimas sobre su hombro mientras ella le acariciaba el pelo.
-- Me temo Marta que es complicado de explicar. Estaba bien, realmente bien, sin Pablo, feliz, era muy feliz, en casa, en el trabajo, con vosotros, empezaba a cumplir sueños, pequeñas cosas que me llenaban de forma especial. Y de repente... Quedé con Marcos para dar una vuelta una tarde, tomamos café...
-- ¿Marcos? Pero si os lleváis a matar, si no podéis estar juntos sin pelearos Ágata, ¿qué te ha hecho?
-- No Marta, no me ha hecho nada, pasamos muy buena tarde los dos, y empezamos a quedar más a menudo... Simplemente por quedar y ahora... Oh Martita, no puede pasar y lo tengo que parar, yo estaba bien como estaba y ahora, estoy muy confundida, me siento genial cuando estoy con él y me apetece pasar tiempo con él, pero no de la forma en que estás pensando. Déjame que te explique. Quiero conocer a esa persona a la que generalmente ignoraba porque me hacía daño, quiero saber que se le pasa por la cabeza, quiero que me conozca, y no sé cómo hacerlo sin que crea... - Ágata se volvió a echar a llorar contra el hombro de Marta que no salía de su impresión y por primera vez en años, no entendía lo que su amiga le quería decir.
-- Ágata, tesoro, no te entiendo... Tu cara dice una cosa y tú dices otra. Explícate por favor.
-- No puedo hacerlo, es que he perdido el rumbo, ya no sé lo que quiero, sé que estaba bien, disfrutando de la vida de los momentos, intentando no depender de nadie y ahora me veo dependiente de alguien a quién nunca le he prestado más atención que a una piedra, ¿lo ves? No sé qué pasa Martita, -Ágata se levantó y se apoyó en el barandilla del porche- sólo sé que el escucha sin juzgar y por muy disparatada o estúpidas que sean mis ideas, mis manías, las acepta.

Ágata se volvió hacia Marta, la miró a los ojos.
-- Marta, tengo miedo de encariñarme con él y que desaparezca de mi vida como todo lo bueno que me pasa últimamente. Es más sano apartarse de esas personas que terminan estando de paso en tu vida, te hacen sufrir cuando se van, y yo ya no quiero sufrir, quiero seguir disfrutando del día a día como hasta ahora. Quiero ser feliz con poco y sin tener que depender de nada ni de nadie, y me temo que terminaré dependiendo de él si no me alejo, porque es esa clase de personas que como tú, escucha, te deja hablar y pensar así, en voz alta, sin interrumpir, ni esperar información que le haga entender algo que no le incumbe. Es especial Marta, y la última persona especial de mi vida me terminó haciendo mucho daño.
-- Bicho, piensa por un momento, crees que todo el mundo te puede terminar haciendo daño y no te falta razón, y tienes miedo. Cierto, pero tus miedos siempre han estado ahí, el problema que tienes es que no encuentras la valentía para superarlo y lanzarte a la aventura de vivir sin ocuparte de los miedos. Ágata, todos tenemos miedos, pero también sabemos superarlos, tú siempre lo has hecho, ¿es que acaso Pablo te hizo tanto daño que es imposible para ti volver a confiar en nadie? En mi confías...

Ágata seguía llorando, cada vez más apenada, estaba llorando por todo las cosas malas de los últimos meses, por ponerle nombre a todos sus miedos, estaba llorando para poder afrontarlos, para hacerse con la valentía necesaria y seguir adelante.
Marta la cogió por los hombros dándole un tierno beso en el pelo, se la llevó al interior de la casa. Ya había oscurecido. La tendió en el sofá y la tapó con la mantita, la dejó allí llorando amargamente y sacando fuera todas esas cosas que no había sido capaz de sacar en años de callarse. Pardo se tumbó al lado del sofá.
Marta se fue a la cocina a prepararle un caldo casero que la aliviara y le repusiera fuerza, mientras lo hacía sonó su teléfono móvil.

-- Diga -contestó sujetando el móvil con el hombro.
-- Hola guapa, soy Natalia, ¿cómo anda?
-- Bien Natalia, ya pasó, está llorando en el sofá, ya conoces a tu hija, tanto aguantar... Un día tiene que explotar, aún no sé de dónde saca esa capacidad de control delante de los demás. Aunque es cierto que ha tardado poco en derrumbarse.
-- Cuídala mucho ¿vale? Es lo más bonito que tengo.
-- Descuida, la cuidaré como ella cuida de mí. Mañana te llamamos.
-- Gracias Marta.

Texto: Dina El Ghoulbzouri Torres

domingo 22 de marzo de 2009

El fuego


"Las parejas de opuestos que funcionan en armonía: este ha pasado a ser un tema de nuestra búsqueda de la toma de decisiones perfectas. Cálculo y evaluación. Paciencia y oportunidad, intuición y análisis, estilo y objetividad [...] estrategia y táctica, planificación y reacción. El éxito proviene de colocar estas fuerzas en equilibrio en una balanza y aprovechar su poder inherente."

Gari Kaspárov - Cómo la vida imita al ajedrez

Fuente: El fuego - Katherine Neville - 2008

viernes 20 de marzo de 2009

M-Clán - Miedo



M-Clán - Miedo

Para empezar
diré que es el final
no es un final feliz
tan sólo es un final
pero parece ser que ya no hay vuelta atrás.

Sólo te di
diamantes de carbón
rompí tu mundo en dos
rompí tu corazón
y ahora tu mundo está burlándose de mi.

Miedo
de volver a los infiernos
miedo a que me tengas miedo
a tenerte que olvidar

Miedo
de quererte sin quererlo
de encontrarte de repente
de no verte nunca más.

Oigo tu voz
siempre antes de dormir
me acuesto junto a ti
y aunque no estás aquí
en esta oscuridad la claridad eres tú.

Miedo
de volver a los infiernos
miedo a que me tengas miedo
a tenerte que olvidar

Miedo
de quererte sin quererlo
de encontrarte de repente
de no verte nunca más.

Ya se que es el final
no habrá segunda parte.

Y no sé cómo hacer para borrarte.

Para empezar
diré que es el final.

Miedo
de volver a los infiernos
miedo a que me tengas miedo
a tenerte que olvidar

Miedo
de quererte sin quererlo
de encontrarte de repente
de no verte nunca más.

Y aquí en el infierno
oigo tu voz.

jueves 19 de marzo de 2009

La abadía de Northanger


Mrs. Morland era una madre ejemplar, y como tal deseaba que sus hijas fueran lo que debieran ser, pero estaba tan ocupada en dar a luz y criar y cuidar a sus hijos más pequeños, que el tiempo que podía dedicar a los mayores era más bien escaso. Ello explica el que Catherine, de cuya educación no se preocuparon seriamente sus padres, prefiriese a los catorce años jugar por el campo y montar a caballo antes que leer libros instructivos. En cambio, siempre tenía a mano aquellos que trataban única y exclusivamente de asuntos ligeros y cuyo objeto no era otro que servir de pasatiempo. Felizmente para ella, a partir de los quince años empezó a aficionarse a lecturas serias, que, al tiempo que ilustraban su inteligencia, le procuraban citas literarias tan oportunas como útiles para quien estaba destinada a una vida de vicisitudes y peripecias.

De las obras de Pope aprendió a censurar a los que
llevan puesto siempre el disfraz de la pena.
De las de Gray, que
Más de una flor nace y florece sin ser vista, perfumando pródigamente el aire del desierto.
De las de Thompson, que
...Es grato el deber de enseñar a brotar las ideas nuevas.
De las de Shakespeare adquirió prolija e interesante información, y entre otras cosas la de que
Pequeñeces ligeras como el aire
son para el celoso confirmación plena,
pruebas tan irrefutables como las Sagradas Escrituras.

Y que
El pobre insecto que pisamos
siente al morir un dolor tan intenso
como el que pueda experimentar un gigante.

Finalmente, se enteró de que la joven enamorada se asemeja a
La imagen de la Paciencia que desde un monumento sonríe al Dolor.

La educación de Catherine se había perfeccionado, como se ve, de manera notable. Y si bien jamás llegó a escribir un soneto ni a entusiasmar a un auditorio con una composición original, nunca dejó de leer los trabajos literarios y poéticos de sus amigas ni de aplaudir con entusiasmo y sin demostrar fatiga las pruebas del talento musical de sus íntimas. En lo que menos logró imponerse Catherine fue en el dibujo; ni siquiera consiguió aprender a manejar el lápiz, ni siquiera para plasmar en el papel el perfil de su amado. A decir verdad, en este terreno no alcanzó tanta perfección como su porvenir heroico-romántico exigía. Claro que, por el momento, y no teniendo amado a quien retratar, no se daba cuenta de que carecía de esa habilidad. Porque Catherine había cumplido diecisiete años sin que hombre alguno hubiera logrado despertar su corazón del letargo infantil ni inspirado una sola pasión, ni excitado la admiración más pasajera y moderada. Todo lo cual era muy extraño. Sin embargo, cualquier cosa, por incomprensible que nos parezca, tiene explicación si se indagan las causas que la originan, y la ausencia de amor en la vida de Catherine hasta los diecisiete años se comprenderá fácilmente si se considera que ninguna de las familias que conocía había traído al mundo un niño de origen desconocido; detalle importantísimo tratándose de la historia de una heroína. Tampoco vivía ningún aristócrata en la comarca, ni quiso la casualidad que Mr. Morland fuese nombrado tutor de un huérfano, ni que el mayor hacendado de los alrededores tuviese hijos varones.

No obstante, cuando una joven nace para ser protagonista de una historia de amor no puede oponerse a su destino la perversidad acumulada de unas cuantas familias. En el momento oportuno siempre surge algo que impulsa al héroe indispensable a cruzarse en su camino, y en el caso de Catherine un tal Mr. Allen, dueño de la propiedad más importante de Fullerton, el pueblo a que pertenecía la familia Morland, quien fue el instrumento elegido para tan alto fin. A dicho caballero le habían sido rentadas las aguas de Bath, y su esposa, una dama muy corpulenta pero de carácter excelente, comprendiendo sin duda que cuando una señorita de pueblo no tropieza con aventura alguna allí donde vive, debe salir a buscarlas en otro lugar, invitó a Catherine a que los acompañase. Accedieron gustosos a tal petición Mr. y Mrs. Morland, y la vida para Catherine se trocó desde aquel momento en una esperanza bella y atrayente.

Fuente: La abadía de Northanger - Jaen Austen - 1818

martes 17 de marzo de 2009

El Sol de Breda


Voto a Dios que los canales holandeses son húmedos en los amaneceres de otoño. En alguna parte sobre la cortina de niebla que velaba el dique, un sol impreciso iluminaba apenas las siluetas que se movían a lo largo del camino, en dirección a la ciudad que abría sus puertas para el mercado de la mañana. Era aquel sol un astro invisible, frío, calvinista y hereje, sin duda indigno de su nombre: una luz sucia, gris, entre la que se movían carretas de bueyes, campesinos con cestas de hortalizas, mujeres de tocas blancas con quesos y cántaros de leche.

Yo caminaba despacio entre la bruma, con mis alforjas colgadas al hombro y los dientes apretados para que no castañeteasen de frío. Eché un vistazo al terraplén del dique, donde la niebla se fundía con el agua, y no vi más que trazos difusos de juncos, hierba y árboles. Cierto es que por un momento creí distinguir un reflejo
metálico casi mate, como de morrión o coraza, o tal vez acero desnudo; pero fue sólo un instante, y luego el vaho húmedo que ascendía del canal vino a cubrirlo de nuevo. La joven que caminaba a mi lado hubo de verlo también, pues me dirigió una ojeada inquieta entre los pliegues de la toquilla que le cubría cabeza y rostro, y luego miró a los centinelas holandeses que, con peto, casco y alabarda, ya se recortaban, gris oscuro sobre gris, en la puerta exterior de la muralla, junto al puente levadizo.

Fuente: El Sol de Breda - Arturo Pérez-Reverte - 1998

domingo 15 de marzo de 2009

Felicidad

Recientemente, alguien, sin venir a cuento, me preguntó si era feliz.
Una pregunta que tiene la respuesta más sencilla del mundo y que nos empeñamos en complicar.

¿Qué si soy feiz? Sí. Mucho.
Otra cosa es que mi vida no sea tal y como yo la había planeado y que mi situación actual esté un poco descontrolada a los ojos de los demás.
Los ojos que siempre estarán vigilantes para poder criticar y juzgar mi forma de ver las cosas, aunque a mí me de exactamente igual lo que puedan pensar o decir... ¿Para que pasarse el tiempo prestando atención a aquellos que no saben aprovechar su tiempo y para creer que son felices se dedican a molestar a los demás?

El caso es que las cosas no han salido como me las había planteado en los últimos seis meses, y a cambio de un momento de inestabilidad y estrés, ahora obtengo una forma de vivir que jamás pensé que llegaría a alcanzar, con nuevas metas y objetivos que antes no me hubiera atrevido a imaginar. Sueños que deseo cumplir, que deseo llevar a cabo porque me seguirán haciendo feliz y harán feliz a más personas.

Así pues, gracias a lo que creía el mayor error de mi vida, a cambio, obtengo una forma de vida que me llena y me deja disfrutar de las cosas importantes, o debería decir, personas importantes, dejando a un lado aquellas preocupaciones que sé que no están en mi mano resolver.

Supongo que de todo se puede extraer una enseñanza, yo he aprendido a vivir para mí y aprovechar cada segundo que me da la vida como mejor sé. Supongo que sí, soy muy feliz, aunque siempre haya cosas que me puedan hacer más feliz o puedan completar lo que ya tengo.
Pero claro... Si nos ponemos a pensar en todo lo que nos haría felices, siempre nos faltaría algo para serlo.

Un saludo y un abrazo de esta humilde servidora.

Texto: Dina El Ghoulbzouri Torres

Brigada 49 - La película


Brigada 49 se centra en la vida del bombero Jack Morrison (Joaquin Phoenix) mientras ésta pende de un hilo. En su celo por ayudar a rescatar a un ciudadano atrapado, Jack es arrojado a una parte muy profunda de un almacén ahora transformado en una caldera de llamas crujientes, impenetrable humo negro y escombros desplomándose. Aislado de toda ayuda, Jack lucha por sobrevivir, mientras que afuera su mentor y Jefe de bomberos, Mike Kennedy (John Travolta), lucha por sacar con vida a su mejor amigo.

Mientras que los dos hombres hacen una última y desesperada maniobra, Jack pasa revista a su vida desde el comienzo hasta este terrible momento final. Comenzando con el día en que conoció al entonces Capitán Kennedy y se unió al Cuerpo de Bomberos de Baltimore, Jack se remonta al pasado para revelar una historia acerca de la formación de un héroe. Él recuerda su iniciación en la unidad, bromista y audaz sociedad de hermanos de la estación de bomberos, y el descubrimiento de su propia y profunda compulsión por salvar vidas. Pero más allá de la euforia y emoción de combatir las llamas, también existe otra cosa: el poderoso vínculo de amistad con su compañero Tommy Drake (Morris Chestnut) y el perdurable romance, por el que ha luchado para conservar con vida, con su igualmente fuerte esposa Linda (Jacinda Barrett). Empujado a los límites de la lealtad y la valentía, Jack estrecha con fuerza sus indelebles recuerdos mientras espera su propio rescate.

TÍTULO: Brigada 49
TÍTULO ORIGINAL: Ladder 49
GÉNERO: Drama acción
DIRECTOR: Jay Russell
GUION: Lewis Colick
REPARTO: Joaquin Phoenix (Jack Morrison), John Travolta (Capitán Mike Kennedy), Jacinda Barrett (Linda Morrison), Robert Patrick (Lenny Richter), Morris Chestnut (Tommy Drake), Billy Burke (Dennis Gauquin), Balthazar Getty (Ray Gauquin), Tim Guinee (Tony Corrigan), Kevin Chapman (Frank McKinney), Jay Hernandez (Keith Perez), Kevin Daniels (Don Miller), Steve Maye (Pete Lamb).
ESTRENO: 22/10/2004
NACIONALIDAD: USA

Os dejo el trailer de la película en inglés:



Recomendación: Ayer tuvieron la amabilidad de poner una película decente en alguna cadena de la televisión pública de la que no me quiero acordar. Sí, un film de bomberos, de las que te pueden hacer llorar lágrimas de sangre, la realidad a veces es dura... Las cosas que tienen los dramas, será por eso que me encantan. El caso es que esta película me recuerda muchísimo a Llamaradas y me han hecho revivir ciertas inquietudes que tenía ignoradas. Espero que, si la habéis visto, la hayáis disfrutado.

sábado 14 de marzo de 2009

Una dulce llama


Un héroe de guerra torturado, una princesa presa de las circunstancias… dos almas destinadas a encontrarse para así poder salvarse la una a la otra. Un libro de aventuras a la antigua usanza y con unos personajes de carne y hueso.

Olympia St. Ledger es una princesa que ha sido criada en el exilio en un pueblo de Inglaterra. Ingenua y excesivamente protegida del mundo, lo único que ansía en esta vida es la libertad de su pueblo. Ahora su tío pretende casarse con ella para así poder hacerse con el trono que tanto codicia, por ello ha apelado al mismo para que de su bendición alenlace.

Sin embargo Olympia no está dispuesta a consentirlo, aunque para ello tenga que iniciar una revolución ella misma, por lo que busca la ayuda de Sheridan Drake, un héroe de guerra al que idolatra desde hace años y del que no ha dejado de leer ni uno solo de los relatos sobre sus diversas hazañas.

Al principio Sheridan no quiere ese tipo de complicación en su vida, no obstante, una serie de circunstancias le empuja no solo a ayudarla, sino también a ofrecerle matrimonio. Sheridan, empobrecido y acuciado por las deudas, se ve arrastrado a una aventura que no desea debido al chantaje que le hace la ex amante de su padre, pues es ella quien ejerce el control de la fortuna heredada por Sheridan, prometiéndole pagar todas sus deudas si se aviene a sus planes.

Pero Sheridan no es el héroe que todos creen, sino un hombre torturado por su pasado, cínico y oportunista, que está más que dispuesto a jugar las cartas que le han tocado para sacar beneficio de la situación.
Ambos inician un viaje, haciéndose pasar por hermanos, que les lleva hasta la isla de Madeira, donde el héroe de guerra traza un plan para hacerse con las joyas de Olympia y desaparecer, desentendiéndose de la princesa por completo y dejándole librada a su propia suerte a pesar de la atracción que siente por la ella. Finge ser atacado y asesinado por unos matones. Sin embargo Mustafa, el criado de Sheridan, se da cuenta enseguida de que todo es una treta de su amo y que éste ha desaparecido llevándose las joyas de la princesa con él en un barco de convictos con destino a Australia, dejándolos a ambos en la estacada. Olympia con el corazón roto por la traición del hombre del que está enamorada y al creía no solo un héroe, sino un amigo, sigue la intuición del criado y marchan tras sus pasos.

El amor que profesaba al héroe se ha transformado en un profundo odio y lo único que ahora busca es recuperar sus valiosas joyas y llevar a este traicionero hombre ante la justicia...

Fuente: Una dulce llama - Laura Kinsale - 1989

martes 10 de marzo de 2009

Concierto de marchas organizado por Sanidad el 10 de marzo

La Cofradía de la Sanidad y la Asociación de Cargadores Hermanos Cirineos han organizado un concierto de marchas procesionales que tendrá lugar el sábado, 14 de marzo, en la Iglesia de Santa Cruz. Para la ocasión la hermandad y la entidad contarán con la Banda de Música Gailín, de Puerto Serrano, cuyo director es José Manuel García Pulido. El concierto forma parte del programa de Cuaresma desarrollado por la cofradía, que ya el año pasado contó con la intervención de la Banda de la Unidad Aérea de Tablada. El acto será presentado por José Manuel Ruiz García.

El concierto, que dará comienzo a las 21:00 horas, cuenta con una programación formada por diez marchas: 'Esperanza Macarena', de Pedro Morales; 'Mater Mea', de Ricardo Dorado; 'Nuestra Señora del Mayor Dolor', de Álvarez Beigbeder; 'Virgen de la Palma', de Manuel Marvizón; 'La Soledad', de Pedro Morales; 'El Cristo de la Lanzada', de Rafael Márquez; 'Virgen de Montserrat', de Pedro Morales; 'María Santísima del Dulce Nombre', de Luis Lerate; '¡Una Lágrima!', de Ramón Roig; y 'Sanidad', de José Manuel García Pulido.

Fuente: Cádiz Cofrade

Veronika decide morir


Desde el techo de la enfermería, Zedka vio llegar al enfermero con una jeringa en la mano. La chica continuaba allí, parada, intentando conversar con su cuerpo, desesperada por su mirada vacía. Durante algunos momentos, Zedka consideró la posibilidad de contarle todo lo que estaba sucediendo, pero después cambió de idea: las personas nunca aprenden nada de lo que les cuentan, necesitan descubrirlo por ellas mismas.
El enfermero le clavó la aguja en su brazo e inyectó glucosa. Como impulsado por una enorme fuerza, su espíritu salió del techo de la enfermería, pasó a alta velocidad por un túnel negro y retornó al cuerpo.
—¡Hola, Veronika!
La chica estaba horrorizada.
—¿Estás bien?
—Sí. Por suerte he conseguido escapar de este peligroso tratamiento; ya no se repetirá jamás.
—¿Cómo lo sabes? Aquí no respetan a nadie.
Zedka lo sabía porque había ido bajo la forma de cuerpo astral hasta el escritorio del doctor Igor.
—Lo sé, pero no puedo explicártelo. ¿Te acuerdas de la primera pregunta que hiciste?
—«¿Qué es un loco?»
—Exactamente. Esta vez voy a responderte sin rodeos: la locura es la incapacidad de comunicar tus ideas. Como si estuvieras en un país extranjero, viendo todo, entendiendo lo que pasa a tu alrededor, pero incapaz de explicarte y de ser ayudada, porque no entiendes la lengua que hablan allí.
—Todos nosotros ya sentimos eso.
—Todos nosotros, de una manera u otra, estamos locos.

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Era curioso que nadie jamás se hubiera referido al vitriolo como un preparado tóxico mortal, aún cuando la mayoría de las personas afectadas identificase su sabor y se refiriese al proceso de envenenamiento como amargura. Todos los seres tenían amargura en su organismo, en mayor o menor grado, así como casi todos tenemos el bacilo de la tuberculosis. Pero estas dos enfermedades sólo atacan cuando el paciente se encuentra debilitado; en el caso de la amargura, el terreno propicio para el surgimiento de la enfermedad aparece cuando se crea el miedo a la llamada «realidad».
Ciertas personas, en el afán de querer construir un mundo donde ninguna amenaza externa pueda penetrar, aumentan exageradamente sus defensas contra el exterior (gente extraña, nuevos lugares, experiencias diferentes) y dejan su interior desguarnecido. Y a partir de ahí la amargura comienza a causar daños irreversibles.
El gran objetivo de la amargura (o vitriolo ,como prefería decir el doctor Igor) era la voluntad. Las personas atacadas por este mal iban perdiendo la facultad de desear y en pocos años ya no conseguían salir de su mundo, pues habían invertido enormes reservas de energía construyendo altas murallas para que la realidad fuese sólo aquello que anhelaban fervientemente.
Al conjurar el ataque externo, habían limitado también el crecimiento interno. Continuaban yendo al trabajo, viendo televisión, protestando contra el tránsito y procreando, pero todo eso sucedía automáticamente y con la ausencia absoluta de toda emoción interior porque, finalmente, todo se hallaba bajo control.
El gran problema del envenenamiento mediante amargura residía en que las pasiones —odio, amor, desesperación, entusiasmo, curiosidad— también dejaban de manifestarse. Después de algún tiempo, ya no le restaba al amargado ningún deseo. No tenían ganas ni de vivir, ni de morir: ésta era la dramática situación.

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—Cuando te conocí hace una semana, habría sido muy pronto para decir «te amo». Como seguramente no pasaré de esta noche, será también demasiado tarde para decirlo. Pero la gran locura del hombre y de la mujer es exactamente ésta: el amor.
»Tú me has contado una historia de amor Creo que, sinceramente, tus padres querían lo mejor para ti y fue este amor lo que casi destruyó tu vida. Si la Señora, en el cuadro de mi abuela, estaba pisando a la serpiente, eso significaba que ese amor tenía dos caras.
—Entiendo lo que dices —comentó Eduard—. Yo provoqué el electroshock porque tú me dejas confuso. No sé lo que siento; el amor ya me desquició una vez.
—No tengas miedo. Hoy yo había pedido al doctor Igor que me permitiera salir de aquí y escoger el lugar donde pudiera cerrar los ojos para siempre. Sin embargo, cuando te vi reducido por los enfermeros entendí cuál era la imagen que quería estar contemplando cuando partiese de este mundo: tu rostro. Y decidí no irme.
»Mientras estabas durmiendo por el efecto del electroshock yo tuve otro ataque, y pensé que había llegado mi hora. Contemplé tu rostro, intenté adivinar tu historia y me preparé para morir feliz. Pero la muerte no vino, mi corazón aguantó una vez más, quizás porque soy joven.
Él bajó la cabeza.
—No te avergüences de ser amado. No estoy pidiendo nada, sólo que me dejes quererte y tocar el piano una noche más, si es que aún tengo fuerzas para eso.
»A cambio sólo te pido una cosa: si oyes a alguien comentar que me estoy muriendo, ve a la enfermería. Déjame realizar mi deseo.
Eduard se calló y permaneció en silencio durante un tiempo prolongado; Veronika pensó que tal vez hubiera retornado a su mundo para no volver demasiado pronto.
Finalmente, el joven miró a las montañas que surgían tras los muros de Villete y dijo:
—Si quieres salir, yo te conduciré allá afuera. Dame sólo el tiempo que precise para recoger los abrigos y algún dinero, y en seguida nos iremos los dos.
—No durará mucho, Eduard. Tú lo sabes.
Eduard no respondió. Entró y volvió rápidamente con los abrigos.
—Durará una eternidad, Veronika. Más que todos los días y noches iguales que pasé aquí, intentando siempre olvidar las visiones del Paraíso. Casi las olvidé, pero parece que están volviendo.
»¡Vámonos! Los locos hacen locuras.

Fuente: Veronika decide morir - Paulo Coelho - 1998

sábado 7 de marzo de 2009

Muse - Falling away with you



Muse - Falling away with you

I can't remember when it was good
moments of happiness elude
maybe I just misunderstood

all of the love we left behind
watching the flash backs intertwine
memories I will never find

so I'll love whatever you become
and forget the reckless things we've done
I think our lives have just begun
I think our lives have just begun

and I'll feel my world crumbling
I'll feel my life crumbling
I'll feel my soul crumbling away
and falling away
falling away with you

staying awake to chase a dream
tasting the air you're breathing in
I know I won't forget a thing

promise to hold you close and pray
watching the fantasies decay
nothing will ever stay the same

all of the love we threw away
all of the hopes we cherished fade
making the same mistakes again
making the same mistakes again

I can feel my world crumbling
I can feel my life crumbling
I can feel my soul crumbling away
and falling away
falling away with you

all of the love we've left behind
watching the flash backs intertwine
memories I will never find
memories I will never find