domingo, 2 de agosto de 2009

Un grito de amor desde el centro del mundo


—En los textos antiguos, «explícito» significa «repentino» e «inesperado». ¿Lo sabías?
Ella entrecerró los ojos, mirándome con extrañeza.
—¿En qué estás pensando?
—En nada en especial. Sólo me estaba preguntando qué piensan tus padres de mí.
—¿Que qué piensan mis padres de ti?
—Sí. Si me ven como el futuro marido de su hija.
—¡Pues claro que no! —dijo ella riendo.
—¿Por qué?
—¿Que por qué? Tú y yo sólo tenemos dieciséis años, ¿sabes?
—Redondeando, hacen veinte.
—¿Y qué manera de contar es ésa?
Contemplé vagamente las piernas que asomaban por debajo de su falda. En las tinieblas del anochecer, la blancura de los calcetines era cegadora.
—Es que me gustaría casarme contigo pronto.
—A mí también —dijo ella con sencillez.
—Porque quiero estar siempre contigo.
—Y yo.
—Y si los dos lo queremos, ¿por qué no puede ser?
—Cómo te pones, así, de repente.
Ignoré su observación.
—Porque dicen que el matrimonio es fruto del consentimiento de un hombre y una mujer socialmente independientes, ¿no? Entonces, las personas que, por estar enfermas o por lo que sea, no pueden ser independientes, ¿qué? ¿No pueden casarse?
—Ya vuelves a exagerar —dijo Aki con un suspiro.
—¿Y tú qué dirías que quiere decir ser socialmente independiente?
Reflexionó unos instantes.
—Pues trabajar y ganar dinero, supongo.
—¿Y qué quiere decir ganar dinero?
—No lo sé.
—Pues, mira. Una persona, en la sociedad, desempeña una determinada función de acuerdo con su capacidad. Y el dinero es la recompensa. Ahora, piensa en una persona que tenga la facultad de enamorarse de alguien. ¿Qué habría de malo en que le pagasen si esa persona se enamorara valiéndose de las facultades que tiene?
—No lo sé. ¿No será que algo no vale si no es útil para todo el mundo?
—Pues yo pienso que enamorarse es lo más útil que hay.
—¡Y yo estoy pensando en casarme con un tipo que dice los mayores despropósitos del mundo y se queda tan tranquilo!
—Por más que diga, la mayoría de la gente no piensa más que en sí misma —proseguí—. Con que yo coma bien, vale. Con que yo pueda comprarme lo que quiera, vale. Pero enamorarse de alguien significa pensar primero en el otro. Si yo sólo tuviera un poco de comida, querría dártela a ti. Si tuviera muy poco dinero, antes que comprarme algo que me gustara a mí, te lo compraría a ti. Y, sólo con que tú me dijeras que estaba bueno, ya se me quitaría el hambre y, si tú estuvieras contenta, también lo estaría yo. El amor es esto. ¿Crees que hay algo más importante que eso? A mí no se me ocurre ninguna otra cosa. Las personas que encuentran dentro de sí mismas la facultad de enamorarse hacen un descubrimiento más importante que los que han ganado el Premio Nobel. Y si no se da cuenta, o si no quiere darse cuenta, el ser humano es mejor que se extinga. Que haya una colisión con un planeta, o algo por el estilo, y que desaparezca pronto...
—¡Saku-chan! —Aki dijo mi nombre con la intención de calmarme.
—... y las personas que, sólo porque tienen dos dedos de frente, se creen mejores que los demás, ésos son unos imbéciles. A esos tipos me entran ganas de decirles: «¡Pues mátate estudiando si es lo que quieres!». Lo mismo pasa con ganar dinero. Quien sirva para eso, pues que no haga otra cosa en su vida. Y con lo que gane, que nos mantenga a todos.
—¡Saku-chan!
La segunda vez que me llamó, cerré, finalmente, la boca. El rostro de Aki, con su sonrisa un poco cohibida, estaba muy cerca del mío. Ladeó un poco la cabeza.
—¿Nos besamos? —dijo.

Fuente: Un grito de amor desde el centro del mundo - Kyoichi Katayama - 2001

Especial, sin duda, la primera novela de un autor japonés que me leo. Me ha fascinado y encandilado desde la primera página, y eso ya es decir.
Dura y fresca al mismo tiempo despierta sentimientos que creemos olvidados o apagados. La inocencia del primer amor, la madurez con la que se va curtiendo.
Simplemente, una bonita novela.

1 Comentarios:

Alatriste dijo...

Hoy no vengo a leerte, perdóname por ello.

Hoy descubrí que una canción puede hacerte llorar, que la música te hace recordar vivencias de tu vida, las cuales, no tienen por qué ser buenas.

Así que como te considero una buena amistad, quise compartir mi herida contigo, con la esperanza de que la carga sea al fin menos pesada para mí.

Perdón por desahogarme en tu hombro, pero descubrí esta canción por casualidad y no quise sentirme solo ante ella, no quise quedarme abandonado en mi mesa del Café.

Un abrazo fuerte.

http://www.youtube.com/watch?v=6J4H_M3Mckg&feature=related