sábado 29 de agosto de 2009

La reina de los condenados


Yo soy el vampiro Lestat. ¿Me recordáis? El vampiro que llegó a ser una superestrella del rock, el que escribió su autobiografía. El de pelo rubio y ojos grises, el de insaciables deseos de hacerse visible y famoso. Me recordáis. Quise ser un símbolo del mal en un siglo iluminado en donde el mal (en el sentido estricto de la palabra) que soy yo no tiene lugar. Me imaginé incluso que, de esta forma, haría algún bien: jugando a ser el diablo en el escenario.
La última vez que hablamos acababa de empezar algo con buen pie. Acaba de debutar en San Francisco: era el primer «concierto en vivo» que realizaba con mi banda mortal. Nuestro disco tuvo un enorme éxito. Mi autobiografía lograba tratar dignamente tanto con los muertos como con los no-muertos.
Entonces ocurrió algo completamente inesperado. Al menos, yo no lo había previsto. Y, cuando os dejé, mi vida colgaba de un hilo, por decirlo de alguna manera.
Bien, todo ha acabado ahora, todo lo que sigui. He sobrevivido, evidentemente. No estaría hablando con vosotros si no fuera así. Por fin el polvo csmico se ha posado; y el pequeño desgarrn en el tejido mundial de creencias racionales ha sido enmendado, o al menos zurcido.

Fuente: La reina de los condenados - Anne Rice - 1988

Después de leerme Lestat, el vampiro, me costaba imaginarme que otro libro de esta escritora fuera capaz de engancharme y atraparme, y sobre todo en esta época del año en la que mis ganas de leer se desvanecen. Fantástica estructura la de este libro, siguiendo una línea temporal muy apropiada para situarnos en una serie de acontecimientos que dan forma a la historia. Me parece algo importantísimo el hecho de la división del libro en diferentes partes, estable unas pautas, un camino para no perderse nada de la historia. Ahora entiendo porque es la mejor saga de vampiros conocida hasta el día de hoy, y dudo que se la supere algún día.