
Disculpen la osadía mis queridos lectores, pero hoy voy a escribir sobre una foto. Una foto mía. Es una foto especial, es como un bonito recuerdo de un momento, algo imprevisto, algo diferente.
Diría que la foto fue tomada sobre las 9 de la noche, aquí, en mi Tacita, en el sitio con más magia que puedo encontrar. Es mi refugio cuando me siento mal, mi liberación cuando lo que siento es alegría, donde comparto mi intimidad con el mundo, donde estoy a solas mientras alrededor hay gente...
En Cádiz, en mi Caleta, me hicieron una foto sin que me diera cuenta, viendo como el ocaso llegaba a su fin y con él, otro día en una larga lista.
Recuerdo con cierta nitidez los sentimientos de ese día, la foto evoca momentos previos y posteriores. Recuerdo sentir nerviosismo, como me pasa de vez en cuando. Recuerdo incredulidad, luego rabia, frustración y orgullo. Recuerdo haber conducido enfadada, muy enfadada, la vez que más enfadada he estado con alguien en los últimos tiempos.
Luego, cuando se me pasó el enfado, recuerdo sentir paz, tranquilidad, dejarme llevar... Recuerdo sentirme cómoda, agusto.
Recuerdo la alegría de un momento, el desquite que, a veces, nos conceden las palabras; recuerdo la intensidad de las miradas. Recuerdo haberme sentido plena, contenta conmigo misma y ebria.
Y luego, ya no recuerdo más... No recuerdo las conversaciones enteras, incluso no recuerdo las partes importantes, sí que recuerdo la relajación a la que me llevaron, la armonía del momento. Recuerdo la conexión establecida y haberme emocionado.
Recuerdo dormirme con una sonrisa en la cara, y levantarme de buen humor, sin necesidad de explicaciones, esas que tanto me desespera en ciertas ocasiones...
El caso, amigos míos, es que la foto fue tomada un 14 de mayo por una mano amiga. Bastante tiempo después la foto llegó a mis manos y la sorpresa fue tan inesperada como la fotografía en sí. Porque hay veces que crees conocer a las personas y un día cualquiera te sorprenden tan gratamente que decir "gracias" sabe a poco, por lo tanto, optar al silencio y que hablen las miradas es más práctica...
Sólo las ventanas del alma saben expresar exactamente nuestros sentimientos, ¿por qué no dejarlas hablar?
Así pues, esta foto es un pequeño tesoro que recuerda un momento determinado, de dónde vino y a dónde se encamina. Es como un símbolo, es la esencia de lo que soy... Buen ojo el de esa persona que tomó la foto, y eso que no siempre se ve cuando miramos de frente algo.
Buenas noches, buena suerte amigos y amigas.
Texto: Dina El Ghoulbzouri Torres
1 Comentarios:
Guapísima, me ha encantado tu entrada, ay que bonita, que ternura y que pedazo de foto, cielo!!
Si no fuera por esos momentos de paz que nos llegan tras la tormenta, que sería de nosotros!!
Cuidate mucho y ya sabes, tate pendiente de las noticias sobre antequera!!jajajjaja
Besitos cielo
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