viernes 29 de mayo de 2009

A tres metros sobre el cielo


Step le mira las piernas. Babi se agacha. La chaqueta baja un poco más, pero el resultado sigue siendo muy pobre. Step sonríe.
- Quizá nos veamos otra vez. Veo que tienes argumentos muy convincentes.
- ¿Te he dicho ya que eres un cerdo?
- Sí, creo que sí… Así pues ¿paso a recogerte mañana por la noche?
- No, ni hablar. Creo que no resistiría otra noche como ésta.
- ¿Por qué? ¿no te has divertido?
- ¡Muchísimo! De hecho, hago esto a menudo. Hago de camomilla todas las noches. Luego me persigue un poco la policía, bajo al vuelo de la moto en mitad de un campo, hago que me persiga un perro rabioso y, para acabar, me tiro de cabeza sobre una montaña de estiércol. Chapoteo un poco dentro y después vuelvo a casa en braguitas y sujetador.
- Con mi chaqueta puesta.
- Ah, sí, lo olvidaba.
- Pero hay algo que no has dicho...
- ¿El qué?
- Que has hecho todo esto conmigo.
Babi lo mira. Menudo personaje. Tiene una sonrisa preciosa. Lástima que tenga ese carácter. Sobre el físico no tiene nada que objetar. Es más, decide sonreírle. Tampoco le supone ningún esfurzo.
- Sí, tienes razón. Bueno,me marcho.
Babi hace ademán de irse y Step la coge la mano. Esta vez, con dulzura. Ella se resiste un poco pero después se deja. Step tira de ella, acercándola a la moto. La mira. Tiene el pelo largo, despeinado, hacia atrás por el frío viento de la noche. Su piel es blanca y está helada. Los ojos intensos, llenos de bondad. Es guapa. Step deja resbalar su mano bajo la chaqueta. Babi abre mucho los ojos, ligeramente asustada, emocionada. Nota su mano subir, extrañamente cálida, por su espalda, hacia arriba. Se detiene en el cierre del sujetador. Babi lleva rápidamente su mano hacia atrás. Se la pone encima, lo detiene. Step le sonríe.
- Eres una camomill valiente ¿sabes? Mucho. Así que no tienes miedo de mí... ¿Me denunciarás?
Babi asiente.
- Sí -susurra.
- ¿En serio?
Babi dice que sí con la cabeza. Step la besa en el cuello, varias veces, delicadamente.
- ¿Lo juras?
Babi asiente de nuevo y después cierra los ojos. Step sigue besándola. Va subiendo, le roza las mejillas frescas, las orejas heladas. Un soplo cálido y provocador le deja un escalofrío más abajo. Step se acerca a la comisura rosada de sus labios. Babi suspira, temblorosa. Después abre la boca, dispuesta a acoger su beso. En ese momento él se separa. Babi se queda así un instante, con la boca abierta, los ojos cerrados, soñadores. Después los abre repentinamente. Step está frente a ella, con los brazos cruzados sobre el pecho. Sonríe y sacude la cabeza.
- Ay, Babi, Babi. Esto no funciona así. Soy un cerdo, un animal, una bestia, un tipo violento. Hablas y hablas y, al final mira… y hasta te dejarías besar pr mí. ¿Te das cuenta? ¡No eres nada coherente!
Babi se pone roja de rabia.
- ¡Y tú un imbécil!
Empieza a darle puñetazos. Step trata de protegerse mientras se ríe.
-¿Sabes qué me has recordado antes? Un pez rojo que tenía de pequeño. Estabas ahí con la boca abierta, boqueando. Precisamente como él cunado le cambiab- el agua y se me caía fuera, en el fregadero...
Babi acierta con un bofetón.
-¡Ay! -Step se toca la mejilla, divertido-. Mra que te equivocas: con la violencia no se consigue nada. ¡Tú lo dices siempre! Si me pegas, luego no querré besarte. Quizá si me prometes que no me denunciarás...
-Te denunciaré, y tanto que sí. ¡Ya lo verás! Acabarás en la cárcel, te lo juro.
-Ya te he dicho que no tienes que jurar. En la via nunca se puede decir...
Babi se aleja, veloz. La chaqueta se le sube dejando al descubierto un bonito trasero tapado por unas pequeñas braguitas de color claro. Intenta taparse como puede, mientras mete la llave equivocada en la cerradura del portal.
- Eh, la chaqueta la quiero ahora.
Babi lo mira con rabia. Se la quita y la tira al suelo. Se queda en braguitas y sujetador, al frío, con lágrimas en los ojos. Step la mira complacido. Tiene un cuerpo bonito; la verdad es que no está nada mal. Recoge la chaqueta y se la pone. Babi maldice las llaves. ¿Dónde está la del portal?
Step enciende un cigarrillo. Tal vez haya hecho mal en no besarla. Bueno, otra vez será. Finalmente Babi acierta con la llave, abre el portal y entra. Step se dirige hacia ella.
- Entonces, pececito, ¿no me das un beso de buenas noches?
Babi casi le cierra la puerta en las narices. A través del cristal, él no puede oír lo que dice, pero lee fácilmente en sus labios. Le aconseja, o mejor le ordena, que se vaya a cierto sitio. Step la ve alejarse mientras piensa que si ese sitio es tan bonito como ella, no le importaría visitarlo.

Fuente: A tres metros sobre el cielo - Federico Moccia - 1992

Increíble, aún leyendo las cientos de críticas acerca de este libro y de autor, no me lo esperaba tan bueno, tan refrescantee, divertido, dinámico.
Me he reído, me he emocionado e incluso he llorado con ese final inesperado.
Sensacional, no dejéis de leerlo.

2 Comentarios:

Eva dijo...

el libro es genial pero el final madre mia esas 20 ultimas paginas... ahi si que llore como una magdalena, me gustaria saber como acaba ya que al final se ve claramente que ambos dos siguen enamorados pero... en fin leedlo es buenisimo

Anónimo dijo...

como es el final¿?