Vuelve la noche, tan oscura, tan fría, tan misteriosa.
Entre libros, música y un pensamiento paso las últimas horas del día. El cansancio me vence llegado el momento, y esa cama tan protectora empieza a susurrar mi nombre con voz melosa para darme cobijo. Atiendo la llamada, un poco aletargada, un poco confiada, y esperando saber con qué me sorprenderá la noche.
Entre almohadas y sábanas divaga mi mente hasta que la somnolencia se apodera de mí, en un momento cualquiera que no soy capaz de recordar. Hace que me pierda entre ideas borrosas, ideas que pronto olvidaré, ideas que se acumulan y tropiezan las unas con las otras dejando un rastro disparatado, algo cercano a la locura. Es hora de dormir.
Bienvenido sueño, gracias por llegar. ¿A dónde me llevas en estas horas mágicas?
Hoy quiero que las hadas y los duendes de un mundo imaginario y fantástico me lleven por parajes desconocidos donde todos mis anhelos sean una realidad y no la esperanza de algo que pudiera pasar.
Hoy quiero volar entre las nubes de tu cielo nocturno custodiada por un ejército de mariposas de mil colores que marquen mi rumbo, que me lleven a mi destino.
Hoy quiero soñar, sólo soñar. Para que el despertar me deje un sabor dulce en los labios y al abrir los ojos sentir que la magia no se desvanece. Que mi sueño se prolongue y se alargue hasta la noche siguiente.
Hoy quiero volver a tener la ilusión de un niño.
Abrazada a la almohada, entre suspiro y suspiro, soy la princesa de un cuento de ensueño. Vuelvo a ser pequeña otra vez, sin perder de vista todo lo aprendido, pero olvidando el miedo que tienen los mayores. Aquí los retos son para los valientes y todos los niños lo son. Aquí los imposibles no tienen cabida. Aquí los miedos son para los malos. Aquí los milagros existen.
Y atreverse a descubrir un mundo donde los dragones y las hadas madrinas son de verdad, y los príncipes encantados rescatan a sus damas de altas torres donde están prisioneras. Un sortilegio del que no quiero despertar.
Aún con los ojos cerrados…
De pronto, mi sueño se difumina y vuelvo a ser yo, ahora, en este mismo instante. Y sigo abrazada a mi almohada, con la cabeza metida entre las mantas, cierro con fuerza los ojos porque no quiero que se marche esa imagen que me impregna la retina, que me ha dejado hechizada. Sólo quiero volver a soñar, un poquito más, sólo un ratito más.
Y poquito a poco, el letargo se vuelve a adueñar de mí, sutilmente, despacito.
Ahora en mi sueño ya no hay hadas, ni duendes, ni dragones. Sigue siendo mágico, especial, muy diferente.
Dos personas paseando por un parque, el murmullo del agua de las fuentes, los pájaros con sus melodías, hojas verdes, arena en los zapatos, huellas en el camino. Sin rumbo fijo, van de la mano, hablan, se ríen, se sonríen. Con picardía, con complicidad, se conocen. El resto es calma, el resto es serenidad.
¿Qué son? ¿Dos enamorados?
De repente, se apartan del camino que trazan el uno al lado del otro, se esconden tras un árbol y se deshacen en besos, en caricias. Sin dejar de mirarse, sin dejar de rozarse. Entre beso y beso, sus ojos se cuentan lo que no son capaces de decirse, se buscan y se encuentran. Con valentía, con confianza.
Sí, ahora lo sé, son dos enamorados. Él piensa en ella mientras la mira. Ella lo mira, suspira y aparta la mirada medio avergonzada, medio descubierta. Y los dos piensan que viven un bonito cuento de hadas juntos, que el destino les dibujo el mismo sendero para que se encontraran, que sortearon los obstáculos de mil dragones y hechiceros malvados, y ahora, la magia los deja disfrutar juntos, de la mano… Dos que se convierten en uno.
Poquito a poco, la luz invade la habitación, se hace de día y mi sueño se va desvaneciendo sin remedio. Se borra y sólo queda el regusto amargo que deja los buenos ratos que se han ido. Ya no hay vuelta atrás, ya no lo podré volver a atrapar.
He vuelto a ser una niña, una niña tonta que sueña tonterías…
Entre libros, música y un pensamiento paso las últimas horas del día. El cansancio me vence llegado el momento, y esa cama tan protectora empieza a susurrar mi nombre con voz melosa para darme cobijo. Atiendo la llamada, un poco aletargada, un poco confiada, y esperando saber con qué me sorprenderá la noche.
Entre almohadas y sábanas divaga mi mente hasta que la somnolencia se apodera de mí, en un momento cualquiera que no soy capaz de recordar. Hace que me pierda entre ideas borrosas, ideas que pronto olvidaré, ideas que se acumulan y tropiezan las unas con las otras dejando un rastro disparatado, algo cercano a la locura. Es hora de dormir.
Bienvenido sueño, gracias por llegar. ¿A dónde me llevas en estas horas mágicas?
Hoy quiero que las hadas y los duendes de un mundo imaginario y fantástico me lleven por parajes desconocidos donde todos mis anhelos sean una realidad y no la esperanza de algo que pudiera pasar.
Hoy quiero volar entre las nubes de tu cielo nocturno custodiada por un ejército de mariposas de mil colores que marquen mi rumbo, que me lleven a mi destino.
Hoy quiero soñar, sólo soñar. Para que el despertar me deje un sabor dulce en los labios y al abrir los ojos sentir que la magia no se desvanece. Que mi sueño se prolongue y se alargue hasta la noche siguiente.
Hoy quiero volver a tener la ilusión de un niño.
Abrazada a la almohada, entre suspiro y suspiro, soy la princesa de un cuento de ensueño. Vuelvo a ser pequeña otra vez, sin perder de vista todo lo aprendido, pero olvidando el miedo que tienen los mayores. Aquí los retos son para los valientes y todos los niños lo son. Aquí los imposibles no tienen cabida. Aquí los miedos son para los malos. Aquí los milagros existen.
Y atreverse a descubrir un mundo donde los dragones y las hadas madrinas son de verdad, y los príncipes encantados rescatan a sus damas de altas torres donde están prisioneras. Un sortilegio del que no quiero despertar.
Aún con los ojos cerrados…
De pronto, mi sueño se difumina y vuelvo a ser yo, ahora, en este mismo instante. Y sigo abrazada a mi almohada, con la cabeza metida entre las mantas, cierro con fuerza los ojos porque no quiero que se marche esa imagen que me impregna la retina, que me ha dejado hechizada. Sólo quiero volver a soñar, un poquito más, sólo un ratito más.
Y poquito a poco, el letargo se vuelve a adueñar de mí, sutilmente, despacito.
Ahora en mi sueño ya no hay hadas, ni duendes, ni dragones. Sigue siendo mágico, especial, muy diferente.
Dos personas paseando por un parque, el murmullo del agua de las fuentes, los pájaros con sus melodías, hojas verdes, arena en los zapatos, huellas en el camino. Sin rumbo fijo, van de la mano, hablan, se ríen, se sonríen. Con picardía, con complicidad, se conocen. El resto es calma, el resto es serenidad.
¿Qué son? ¿Dos enamorados?
De repente, se apartan del camino que trazan el uno al lado del otro, se esconden tras un árbol y se deshacen en besos, en caricias. Sin dejar de mirarse, sin dejar de rozarse. Entre beso y beso, sus ojos se cuentan lo que no son capaces de decirse, se buscan y se encuentran. Con valentía, con confianza.
Sí, ahora lo sé, son dos enamorados. Él piensa en ella mientras la mira. Ella lo mira, suspira y aparta la mirada medio avergonzada, medio descubierta. Y los dos piensan que viven un bonito cuento de hadas juntos, que el destino les dibujo el mismo sendero para que se encontraran, que sortearon los obstáculos de mil dragones y hechiceros malvados, y ahora, la magia los deja disfrutar juntos, de la mano… Dos que se convierten en uno.
Poquito a poco, la luz invade la habitación, se hace de día y mi sueño se va desvaneciendo sin remedio. Se borra y sólo queda el regusto amargo que deja los buenos ratos que se han ido. Ya no hay vuelta atrás, ya no lo podré volver a atrapar.
He vuelto a ser una niña, una niña tonta que sueña tonterías…
Israel Kamakawiwo' Ole - Somewhere over the rainbow
Somewhere over the rainbow,
Way up high,
In a dream that you dream of,
Once in a lullaby,
Oh somewhere over the rainbow,
Bluebirds fly,
And the dreams that you dream of
Dreams really do come true,
Someday I’ll wish upon a star,
Wake up where the clouds are far behind me,
Where troubles melt like lemon drops,
High above the chiminey tops,
That's where you'll find me,
Oh somewhere over the rainbow,
Bluebirds fly,
And the dreams that you dare to,
Oh why, oh why, can't I
Well I see trees of green and,
Red roses too, I watch them bloom,
For me and you,
And I think to myself,
What a wonderful world
Well I see skies of blue and,
Clouds of white,
The brightness of day,
I like the night,
And I think to myself,
What a wonderful world
The colors of the rainbow,
So pretty in the sky,
Are also on the faces,
Of people passing by,
I see friends shaking hands,
Saying how do you do,
They're really saying,
I, I love you
I hear babies cry,
And I watch them grow,
They'll learn much more,
Than we all know,
And I think to myself,
What a wonderful world
Someday I’ll wish upon a star,
Wake up where the clouds are far behind me,
Where trouble melts like lemon drops,
High above the chiminey tops,
That's where you'll find me,
Oh somewhere over the rainbow,
Way up high,
And the dreams that you dream do,
Why, oh why can't I.
Imagen: Sergio Gil Corrales
Texto: Dina El Ghoulbzouri Torres
Música: Israel Kamakawiwo' Ole - Somewhere over the rainbow
2 Comentarios:
esta bien soñar, mejor k bien esta estupendo.
soñemos.
Precioso :)
Aunque lo más bonito es cuando confundes sueño y realidad, como suele decirse.
Un beso!
PD: me pones colorao con tus comentarios, Dina... Muchas gracias!!!
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