viernes, 27 de marzo de 2009

La fierecilla domada - Teatro


LA FIERECILLA DOMADA


La fierecilla domada de William Shakespeare, concebida formalmente como un divertimento, es mucho más que la historia de las relaciones de poder en el matrimonio de Petrucho y Catalina. Esa dialéctica contiene una carga subyacente de intenso erotismo; se apunta una trama secundaria de ecos románticos, plena de cambios de personalidad y de disfraces, en los que resuenan las voces de Ariosto, Plauto o Terencio. En tiempos en que ya se prefigura el racionalismo cartesiano, Shakespeare nos vuelve a poner de manifiesto, de una manera lúdica y subversiva, que la idea del auto-conocimiento es una falacia en el ser humano: siempre existen resquicios por los que fluyen desbordados los sentimientos y las pasiones.
El prólogo se sitúa en una taberna inglesa donde el calderero Sly queda dormido después de una borrachera. Para burlarse de él, un rico señor lo lleva a su casa y lo envuelve en finas ropas de cama en una lujosa habitación. Cuando despierta le hace creer que él es realidad un gran señor que en sus alucinaciones creía ser un vulgar calderero, disfraza a un paje para que se haga pasar por su bella esposa y cuando el calderero la quiere poseer le dicen que todavía no conviene y que mientras tanto lo van a distraer con una comedia.
En la comedia propiamente dicha se entrelazan dos argumentos: La trama principal muestra a varios pretendientes que se han congregado en casa de Bautista Minola para pedir la mano de su hija Blanca. Pero Bautista se niega a casar a Blanca hasta que haya desposado a su hija mayor, Catalina. Petrucho, un caballero de Verona llega a Padua en busca de una esposa rica y escoge a Catalina a pesar de la mala fama que tiene ésta. Cuando el nuevo matrimonio acude a casa de Bautista para las bodas de Blanca, todo el mundo queda admirado del gran cambio que se ha producido en Catalina.
La trama secundaria se centra en los tres pretendiente de Blanca, Gremio, Hortensio y Lucencio. Éste último es quien consigue la mano de la muchacha con la ayuda de su criado Tranio que se hace pasar él. Mientras tanto, Hortensio, decepcionado, abandona el cortejo de Blanca y se casa con una viuda rica.
Al final de la obra convergen los dos argumentos, culminados con el epílogo del despertar de Sly.

Fuente: La Fierecilla Domada