martes, 13 de enero de 2009

A orillas del río Piedra me senté y lloré


Y toda mujer, con un mínimo de sensibilidad, consigue leer los ojos de un hombre enamorado. Por absurda que parezca, por fuera de lugar y de tiempo que se manifieste esa pasión. Me acordé inmediatamente de las palabras de la mujer pelirroja de la fuente.
No era posible. Pero era verdad.

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Hágase tu voluntad, Señor. Porque Tú conoces la flaqueza de corazón de Tus hijos, y sólo das a cada uno un peso que pueda cargar. Que Tú entiendas mi amor, porque es la única cosa que tengo realmente mía, la única cosa que podré llevar a la otra vida. Haz que se conserve valiente y puro, capaz de seguir vivo, a pesar de los abismos y de las trampas del mundo.

Fuente: A orillas del río Piedra me senté y lloré - Paulo Coelho - 1994

1 Comentarios:

Francisco dijo...

Paulo Coelho es uno de mis escritores favoritos, buscare este libro para leerlo.
Empecé Eclipse y no se que me da que sera mas movidito que Luna Nueva no?