La cosa empezó como mejor se puede empezar una sesión del Falla: dando caña. No me esperaba menos del coro de los Pastrana y Kiko Zamora, que este año vienen como “Los Cañamaque”. Después de haber sido despojado del Primer Premio el año pasado, ellos venían para darlo todo de nuevo, y seguramente no se lo lleven, como cuenta el Señor X en su blog. La cosa es que ya está siendo mu descará, como dirían en mi tierra, pero bueno, vamos a comentar y dejémonos de cotilleos.
La presentación del coro fue en su línea, presentando su tipo, de letrista clásico de carnaval Cañamaque, reivindicando el tango, escribir a su tierra “eres para mí mi locura de amor”, y siempre mostrando ese puntito de locura que tienen todos los escritores, sin parar de moverse de un lado para otro, como si del coro a pie se tratara, a los sones de la música del autor al que representan.
Para la entonación de los tangos, el coro se dispone de una forma peculiar, dejando la orquesta a los extremos y segundas encima, mientras que las voces potentes se colocan en el centro, de pie, de cara al público, como si de un trovador se tratase. En la falseta cantan unos breves versos dedicados al tango, al ritmo de tres por cuatro por mostradores (aunque en vez de mostradores, nosotros tenemos la caja de bandurrias y guitarras). El primer tango dan caña a los pamplinas que se dedicaron a criticar al coro a pie, y reivindicando el cambio de reglamento para que esto no pasara. Para ellos su único reglamento es el tango de Cádiz cantado con el corazón. Preciosa letra, en su línea, como tango de presentación, reividicación del mismo. Pero esta vez se le notaba cabreao.
Pero en el segundo… la cosa fue apoteósica, aunque muchos digan lo contrario. Hablaron de la televisión local financiada por el Ayuntamiento: Onda Cádiz, que lejos de la crítica sobre la promoción y tratamiento de temas gaditanos (que está muy bien no digo que no) el partido de la ciudad lo aprovecha para hacer continuas propagandas de “con el Ayuntamiento de Cádiz, sí”, y la cara de la alcaldesa de la ciudad purulando todo el tiempo por ahí. Eso es lo que critica este coro con este tango cañero a más no poder, que levantó a parte del teatro que incluso comenzó a aplaudir antes de terminar el mismo. La presencia de la alcaldesa aumentó ese morbillo que la letra suscitó. Simplemente antológico. Los vellitos de punta señores. Esto es Carnaval y TODO es susceptible a crítica, que se entere de una vez estos politiquillos de pacotilla que hay por aquí.
Cuplés con preciosa música, y estribillo super chirigotero (Dani, apréndetelo ehh), que hablan de la pasión de Cañamaque por el carnaval, el cual siempre llevaba a concurso “una peshá” de agrupaciones jajaja.
El popurrit… qué decir… personalmente, el del año pasao me emocionó más, pero creo que eso es como todo, que hay que escucharlo varias veces para ir cogiéndole el gustillo. Ellos no paran de moverse, los bajos parriba, pabajo… los papeles por lo alto, en el suelo, expresando siempre la locura que sienten por el Carnaval y por Cádiz. Hacen un repasillo a la concepción de una agrupación de carnavales, lo que es su año, dedicado a la fiesta mayor gaditana, para ellos su año no termina con las campanadas, sino en el Cañón cantando letrillas al pueblo. Luego, a sones de salsa de Marc Anthony tanguera, ellos cantan al “¿y ahora qué?” van a ser de ellos sin carnaval. Pero esos llantos que llegan en marzo, pronto se terminan para dedicar un gran trabalenguas a la fiesta, a lo que han vivido “formando el taco” en la calle. Aunque ellos siguen melancólicos, sin sentirse llenos del todo, porque quieren seguir cantando a su pasión, a su tierra… pero a la vez agradeciendo a la ciudad entera por escucharles. “Napoleón del compás” se definen ellos, que llegan y quieren conquistar la tierra con sus letras, piropeando a Cádiz siempre por Carnaval. Precioso final para un gran grupo que viene dándolo todo, como cada año.
Bueno, voy a seguir escuchando la sesión de hoy y luego os traigo lo que me ha parecido la chirigota del Canijo…
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