martes 10 de enero de 2012

Alejandría... Un nuevo rincón para la cultura en Cádiz.



Sé que os tengo un poco abandonados por aquí, no es que me haya olvidado de este rinconcito. Es que he estado un poco liadilla en otros menesteres. Concrétamente en la calle Sagasta haciendo esquina con Benjumeda, el número 27 de Cádiz... Donde por fin hemos cumplido un sueño, un sueño de cuatro años de trabajo, de mucho trabajo. Alejandría Libros & Cáfe abre sus puertas.
El pasado 21 de diciembre inauguramos nuestra librería-cafetería. Está ubicada en el centro de Cádiz, en un local que parece gustarle mucho a nuestros clientes, amigos y curiosos. Yo no opino, que no soy nada objetiva.  Parece que tenemos un espacio acogedor, donde todo el que entra se queda un poco maravillado y empieza a imaginar cosas que podríamos hacer. No os imagináis lo que nos gusta recibir vuestras sugerencias, la idea es que Alejandría sea vuestra casa, como es la nuestra.

Para poder curiosear, nuestro horario es de 9.00 a 14.00 y de 16.00 a 21.00. Y tenemos en mente cientos de cosas para poder hacer que nuestra librería-cafetería esté en el corazón de los y las amantes de la cultura. No vendemos sólo libros, ni tenemos un buen café. Queremos haceros revivir la magia de la literatura y de los ratitos con una taza de café y una buena tertulia. Esperamos veros muy prontos por nuestra esquinita.

Para que os hagáis una idea del contenido que queremos que tenga Alejandría os adelantamos algunas cosas: exposiciones de fotografía y pintura, lecturas, tertulias, presentaciones y firmas de libros, y sobre todo, mil cosas en mente para los más pequeños, para que sepan ver el encanto de los libros y de las palabras desde muy chiquititos.

Ya sabéis donde estamos, y que mejor momento para venir a vernos que este próximo viernes 13 de enero, cuando el autor Benito Olmo firmará su segunda novela "Mil cosas que no te dije antes de perderte". De todo corazón, esperemos que os guste algo que hemos hecho con todo el cariño del mundo y donde ponemos toda nuestra ilusión.

Agradecimientos muchos, creo que no cabrían ni en tres páginas, a todas esas personas que han estado cerca levantándome cuando me caía, consolándome cuando me abatían, animándome cuando menos fuerzas tenía, y deseándome lo mejor en cada momento. Sin ellos y ellas no sería posible Alejandría.

Os dejamos algunos artículos que han salido en la prensa en las últimas semanas:


Salud, libros y nuestros mejores deseos.

lunes 7 de noviembre de 2011

Agua para elefantes


Abrí los ojos y contemplé la carpa de las fieras, loco por encontrarla. Tampoco puede ser muy difícil dar con una chica y una elefanta, por Dios santo. Cuando conseguí distinguir sus lentejuelas rosas casi se me escapó un grito de alivio... O tal vez sin el casi. No lo recuerdo.
Estaba al otro extremo, de pie contra la pared, tranquila como un día de verano. Sus lentejuelas brillaban como diamantes líquidos, un faro luminoso entre las pieles multicolores. Ella también me vio y me mantuvo la mirada durante lo que pareció una eternidad. Tenía un aire imperturbable, felino. Incluso sonreía. Empecé a abrirme paso hacia ella, pero algo en su expresión hizo que me detuviera de repente.
Aquel hijo de puta estaba de pie de espaldas a ella, sofocado y resoplando, agitando los brazos y blandiendo el bastón de contera de plata. Su chistera de seda estaba tirada en la paja a sus pies.


Fuente: Agua para elefantes - Sara Gruen - 2007

Un libro que te sorprende hasta el final, que engancha (hacía tiempo que no me ocurría), que te hace vivir diferentes emociones a lo largo de toda la trama. No decepciona.

París

Bajó del tren preocupada. Hacía meses que sólo se saludaban cordialmente. Parecía que nunca había estado entre sus sábanas.
Maldice el momento en que se le ocurrió llamarlo. El avión se para. Acaba de llegar a Sevilla.

Mientras recoge el equipaje, recuerda la conversación:
- Hola ¿te molesto? -dice ella al escuchar su voz.
- Ey, niña. ¡Qué va! ¿Qué tal todo?
- Bien, mañana regreso. Me preguntaba si podrías recogerme en el aeropuerto. -No sabe de dónde ha sacado las fuerzas.
- Claro, allí estaré a la hora que me digas.

Sale a la zona de espera. Lo ve y se le para el pulso. "Mierda" piensa, "está guapísimo, mala idea".
Él sonríe tan espectacular como siempre. Se acerca a ella seguro.
Se paran cuando llegan a la altura del otro. Se miran intensamente. Sonríen.
Impulsívamente se acercan y se besan, un beso corto, dulce, suave. Se separan.
Él sonríe mientras sigue pegado a ella. Tiene la cara de ella entre las manos. Ella ha soltado en algún momento el bolso y el equipaje. Las manos lo sujetan por las caderas. Suspira, sonríe.
Él la vuelve a besar. Se separan unos milímetros, y ella consigue hablar. No lo piensa, sólo lo dice.
- Te he echado de menos.
- ¡Qué bien te sienta París, niña! -la sigue sujetando sin apartarla ni un milímetro más.
- Creo que te quiero. -Cierra los ojos al ser consciente de lo que ha dicho. Espera su reacción.
Él sigue sonriendo y mirándola. La vuelve a besar, ésta vez es más largo, más cálido. La pega contra él cuando la toma de la cintura.
- No te vuelvas a ir sin mí. -Le dice sonriendo, la coge de la mano y echan a andar.

martes 1 de noviembre de 2011

No quiero nada contigo... más que tus manos recorriendo mi espalda.

No quiero nada contigo... más que tus manos recorriendo mi espalda.
De nuevo tus dedos buscando entre mi piel, dejando huellas a cada surco que trazan. Estremecerme bajo las sábanas de tu cama mientras me encuentras.
Tus labios descubriendo los míos... Lenguas marcando el ritmo ávidas de conocerse.
Sentir como recorres mi cuello, mientras los suspiros dicen cual es el camino. 

No quiero nada contigo... acariciarte callada mientras mis dientes se ceban con tus labios.
Uñas que recorren tu cuerpo, para reducir a la nada la distancia que nos separa. Hundirte en la almohada mientras se te corta la respiración.
Enseñarte esos lugares desconocidos... Lenguas que se tantean en un juego peligroso.
Saberte ahí para dormirme junto a ti, con juegos de manos que acompañan la duermevela.

No quiero nada contigo... salvo pasearme desnuda por tu colchón.
Tus dedos dibujando mi silueta, erizando toda mi piel en su tarea. Abrazarme a ti falta de aliento.
Mis dedos buscando tu espalda... Mi boca buscando tu boca.
Despertarte a medio dormir, dibujando en tu pecho las ganas que tengo de ti.

No quiero nada contigo... más que sentir una sonrisa que se dibuja mientras beso tu boca.
Suspiros que guían mis manos que recorren tu cuerpo en caricias atrevidas.
Tus manos aventurándose y preparadas para descubrirme... Palabras suspendidas en el aire.
Compartirte sólo con las sábanas de tu colchón, quererte sólo para mí. 

jueves 13 de octubre de 2011

De la casualidad no se vive... pero se sonríe.

Hace tiempo que vengo pensando que este rincón está un poco abandonado. En realidad pienso que necesita un buen cambio. Nosotros estamos en constante transformación, adaptándonos, creciendo, aprendiendo, comprendiendo... Es importante que este rincón también se adapte y cambie, acompañándome en el proceso. Es bonito pensar que hay algo que marcará con una estela el camino que estás recorriendo.
Hay cambios a nivel profesional, quizá los más importantes o más visibles, pero también hay cambios a nivel personal. Hay cambios a nivel individual, pero también los veo a nivel global... Veo un punto de inflexión que me hace seguir tirando y tirando, aunque a ratos las fuerzas fallen.

Y hablando de cambios, tenemos que tener en cuenta un factor importante. La casualidad o el destino, llámalo como quieras, es parte de esa transformación que se está produciendo. Digamos que parece que los planetas se alinean, y por una sola vez, se ponen de acuerdo para conseguir todas aquellas metas que me propongo. Probablemente también te esté pasando a ti, sólo tienes que pararte a observarlo. ¿Lo ves? ¿Lo notas? Felicidades. Ahora disfruta del momento.

El adquirir conciencia de las situaciones nos hace valorar las cosas buenas y las cosas malas. Sabiendo qué queremos y qué no queremos, disfrutamos de una situación ventajosa: decidir sin miedos, sobre todo el miedo a perder, que condiciona gran parte de lo que hacemos.
Yo me encuentro en esa postura. Sé qué quiero, cómo lo quiero, cuándo lo quiero y qué estoy dispuesta a ceder para conseguir mis metas, mis objetivos, mejor dicho: mis sueños. Soñar no consiste sólo en pensar cómo me gustaría que fuera mi vida o qué coche me gustaría tener. Soñar es plantear la situación, valorar las posibilidades y luchar contra las adversidades para hacer esos sueños realidad. Si se quedan en sueños... ¿de qué nos sirven?

Y hablando de casualidades... Vivo en una ciudad relativamente pequeña. Hoy me he quedado dormida y me he levantado tarde, como era de esperar. En lugar de enfadarme conmigo misma, he optado por "esto está pasando por algo". En el autobús urbano que me lleva al trabajo iba escuchando música y leyendo, es casi un ritual. He leído un párrafo que me ha llamado la atención, algo en lo que pienso con frecuencia, pero que creía que nadie más compartía. Me equivocaba. El autor hace referencia a la cantidad de veces que nos cruzamos con personas que conocemos: amigos, amantes, conocidos, familiares, compañeros de trabajo... sin ser realmente consciente de ello. Curioso, la verdad, porque viviendo en una ciudad tan pequeña, a veces pienso que puedo estar en el mismo edificio que una persona a la que me gustaría ver, sin saberlo. No es que pierda una oportunidad de ver a alguien... Simplemente no sé que existe esa posibilidad.
Ese sentimiento se parece al que se experimenta cuando conoces a alguien, y en el primer cruce de miradas ya sabes que habrá algo más, mil risas, millones de palabras, incluso billones de besos. Sólo con una mirada puedes averiguar todo eso, creo que somos capaces de reconocernos. Cómo cuando alguien sonríe, sabes perfectamente que has conectado. A esos momentos me gusta ponerle canciones, quizá no tenga nada que ver con la persona o la situación, me viene a la cabeza una letra y asocio una canción a una cara, un sonrisa, unos ojos... Quiero creer que hay un poquito de magia.

Llega mi parada, bajo aún con el libro en la mano terminando de leer el párrafo. Reconozco que me está gustando mucho el libro. Llego al semáforo justo para cruzar, empieza a sonar una canción que me recuerda a alguien, sonrío por inercia... Levanto la mirada del libro y veo pasar a esa persona. ¿Sorprendidos? Tiene que haber un poco de magia, sólo un poco.

viernes 29 de julio de 2011

Rabindranath Tagore

El Jardínero - 42

Deseo decirte las palabras más profundas, pero no me atrevo, pues temo tu burla.
Por ello me río de mí mismo y transformo en bromas mi secreto.
Me burlo de mi dolor, para que no te burles tú.
Deseo decirte las palabras más sinceras, pero no me atrevo, pues temo que no me creas.
Por ello las disfrazo de mentiras y digo lo contrario de lo que pienso.
Me esfuerzo en que mi dolor parezca absurdo, para que no te lo parezca a ti.
Deseo decirte las palabras más valiosas, pero no me atrevo, pues temo no ser correspondido.
Por ello te nombro duramente y me enorgullezco de mi insensibilidad.
Te aflijo, para que no ignores qué es la aflicción.
Deseo sentarme silenciosamente a tu lado, pero no me atrevo, pues temo que mis labios traicionen mi corazón.
Por ello parloteo disparatadamente, escondiendo mi corazón tras mis palabras. Trato a mi pena con dureza, para que no lo hagas tú.
Deseo alejarme de ti, pero no me atrevo, pues temo que descubras mi cobardía.
Por ello levanto la cabeza y me acerco a ti con aire indiferente.
La constante provocación de tus miradas renueve mi dolor sin cesar.

Me parece, amor mío, que antes de rayar el día de la vida...

Me parece, amor mío, que antes de rayar el día de la vida
tú estabas en pie bajo una cascada de felices sueños,
llenando con su líquida turbulencia tu sangre.
O, tal vez, tu senda iba por el jardín de los dioses,
y la alegre multitud de los jazmines, los lirios y las adelfas
caía en tus brazos a montones y, entrándose en tu corazón,
se hacía algarada allí.
Tu risa es una canción, cuyas palabras se ahogan
en el gritar de las melodías; un rapto del olor de unas flores
no vistas; es como la luz de la luna que rompiera a través
de la ventana de tus labios, cuando la luna está escondiéndose
en tu corazón. No quiero más razones; olvido el motivo.
Solo sé que tu risa es el tumulto de la vida en rebelión.

domingo 17 de julio de 2011

Agua de limonero


- Pero chiquilla, si tú eres para mí como agua de limonero en pleno mes de agosto, que más que refrescarme me das la vida que se me escapa.

Fuente: Agua de limonero - Mamen Sánchez - 2010

Lo prometido es deuda, y siempre cumplo lo que prometo... Aunque a su debido tiempo.

Hay libros y libros. Historias que te enganchan desde la primera página por la trama, porque te gusta lo que lees y cumple las espectativas. E historias que te mantienen en vilo por cómo son contadas, son pocas pero dejan tan buen sabor de boca que al final son las que mejor recuerdas y las que más quieres. Y Agua de limonero es de las dos, tiene una trama que sorprende a cada paso de página, que te desarma. Y todo lo que esperabas leer desde la primera hoja deja de tener sustento; por mucho que imagines, no te lo esperas. Pero también es una de esas historias bien contadas, en las que el principio o el final no están donde esperas.

Por eso te dije que la estructura de una novela, hay veces que importan mucho más que el desenlace. Yo ya sabía a mitad del libro que todo lo que leyera se me iba a escapar de las manos, y que me gustara o no el final, todo lo que leyera dejaría huella.
Tenemos el concepto de que un libro es bueno porque cumple con lo que esperamos. Este no ha cumplido para nada con lo que esperaba de él, sin embargo, me parece uno de los mejores que han pasado por mis manos en los últimos años... Y mira si habré leído.

Alguien me dijo una vez, que esa forma de deborar libros tan analítica que tenía no me permitía disfrutar de una novela, de la trama o de los personajes. A esa afirmación sólo pude contestar que para leer por leer había novelas cutres de las que olvidas el nombre del personaje principal en una semana; que lo que yo buscaba era que me arrebataran los libros y eso pasaba por estar bien escrito, contar algo interesante y saber cómo contarlo. Y para muestra este botón.

No es una historia de amor, o tal vez sí, pero no al uso. Es una lucha de pasiones, de sentimientos encontrados, dónde el odio y el amor van de la mano. Me gustan los personajes naturales, que no son hechos a imagen y semejanza de un héroe imaginario que cumpla con los cánones establecidos por vete tú a saber quién. La imperfección es lo que hace que esta historia sea tan creíble, tan bonita, tan de verdad.

No te cuento la historia porque te mereces descubrirla, sólo que el título le viene al dedo, es agua de limonero en un día caluroso de agosto, que te devuelve la vida con un sorbito chico. Sólo te voy a decir que el final no lo es todo, es lo que culmina la obra, y no deja insatisfecho.

Y yo ahora buscaré entre esas montañas que me quedan por leer algo menos intenso...

martes 17 de mayo de 2011

Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven.


- Con el tiempo, algunas perlas pasan a ser diamantes. Cada ochenta o noventa perlas aparece un diamante... Un diamante, para que me entiendas, es una de esas personas que se hace tan básica y tan importante en tu vida que parece creada únicamente para ti...

Fuente: Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven - Albert Espinosa - 2011

Sobrecogedora, mágica. Hay que leerla porque te aporta más del tiempo que te puede quitar, porque transmite tantas certezas escondidas que si no se lee, se está negando una parte de la realidad.